La Corte Suprema de Justicia de Tucumán absolvió ayer a Belén, la joven que había sido condenada a ocho años de prisión por la muerte de su bebé.

En marzo de 2014, Belén llegó  junto a su madre, al hospital Avellaneda con dolores estomacales y los médicos le administraron calmantes, además de recomendar que permanezca internada.

La joven sufrió una hemorragia y como consecuencia de ello le diagnosticaron un “aborto espontáneo incompleto sin complicaciones”, según consta en la historia clínica. A partir de allí comenzó un proceso judicial y la condenaron a ocho años de prisión.

La principal causa de su prisión preventiva fue el hallazgo de un feto en el baño del hospital y, pese a que no se hicieron los estudios de ADN correspondientes para vincularlos con Belén, la policía y la justicia tucumana se lo adjudicaron a la joven.

 

Finalmente, luego de dos años, la Corte Suprema de Justicia de la provincia dictaminó que Belén es inocente.

Entre los fundamentos del fallo, el máximo tribunal se refiere especialmente a la importancia del secreto profesional en el ejercicio obstétrico del aborto, del respeto a los derechos de las mujeres que tienen un aborto como pacientes, a la confidencialidad, al derecho a recibir un trato digno y respetuoso, y al derecho a recibir un trato libre de violencia.

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