Comenzaron las obras para desarrollar un polo industrial en la U22 para que los presos puedan trabajar, incluso aquellos que salen en libertad y no consiguen una fuente laboral. El emprendimiento cuenta con el apoyo del Gobierno, los municipios de Cutral Coy Plaza Huincul y el empuje de la jueza de ejecución penal Alicia Rodríguez.

 

 

 

 

Desde hace ya un par de años en los penales del interior se vienen desarrollando distintos talleres y actividades para que las personas privadas de la libertad conviertan el ocio en algo productivo y así vayan revinculándose con la sociedad.

“El polo industrial es un sueño, un esfuerzo entre distintos actores del poder Ejecutivo, con participación de la comunidad, y contralor judicial, que busca darle herramientas de inclusión social y sanos hábitos de trabajo al interno, para disminuir la reiterancia delictiva en beneficio de la sociedad. Es, al cabo, un nuevo intento de construir seguridad ciudadana y paz social entre todos y para todos”. Alicia Rodríguez, jueza de Ejecución Penal

Es así que se ha logrado instituir ferias abiertas a la comunidad en las cárceles de Cutral Co y Junín de los Andes donde los presos pueden comercializar los productos que elaboran, como artesanías y muebles, o pautar salidas a cortar el pelo gratis, con acompañamiento de los penitenciarios, a distintas asociaciones sociales.

Ahora el desafío crece. Desde hace un año se vienen realizando gestiones para desarrollar un polo industrial donde los presos puedan trabajar y también las personas que egresan y no consiguen trabajo.

“Resta formalizar la cuestión legal del convenio entre la Jefatura y las comunas, pero está todo encaminado”. Claudio Pérez, director de la U22 de Cutral Co.

El director de la cárcel de Cutral Co, Sandro Pérez, confió a LMN: “Fue cedido un predio que está en la zona de seguridad del penal, la U22, para levantar unos galpones donde funcionarán talleres donde se elaborarán bloques de construcción”.

Los camiones ya comenzaron a limpiar el predio y en una primera etapa, con la mano de obra de los presos, se realizará un cierre perimetral de 20 por 60 metros donde se construirán dos amplios galpones de trabajo.

En esos talleres, que contarán con maquinaria especializada, los internos elaborarán bloques de cementos premoldeados y se espera que, con viento a favor, las tareas arranquen a principios de 2019.

En una segunda etapa se proyecta que el 70 por ciento de los internos estén afectados a estas labores, es decir unas 30 personas.

Se prevé que el producto generado por los presos sea utilizado por las comunas de la comarca petrolera para desarrollar distintas obras, así como también por el sistema penitenciario, y no se descarta que se comercialice de manera abierta a la comunidad.

Esta primera experiencia que se realiza en la provincia podría llegar a ser replicada también en Junín de los Andes. La finalidad de estos polos es construir hábitos sanos para las personas privadas de la libertad y darles la oportunidad de tener una fuente laboral.

fuente: lmneuquen.com