Los cientos de automovilistas que pasan a diario por la centeneria fachada de la avenida Sabattini al 2600 sólo ven eso: el frente de un edificio antiguo que se destaca por su tamaño y por las altas torres desde las que se vigila cada movimiento. Pero nada más.

Trasponer los muros del Servicio Penitenciario número 6 es toparse con otra realidad: una población que no para de crecer y que plantea un dilema a las autoridades penitenciarias, a la Policía y a la Justicia: ¿hasta qué punto las cárceles de la provincia están preparadas para contener un flujo de internos en constante aumento?

Hoy la cárcel de Río Cuarto alberga a más de 700 presos. La cifra fluctúa todos los días por los traslados desde y hacia otros penales, pero lo concreto es que ese número ya se encuentra en el límite de la capacidad de alojamiento que tiene el viejo edificio que ocupa toda una manzana. Si hace una década se hablaba de que la capacidad máxima del Servicio Penitenciario 6 rondaba los 550 internos, hoy con las remodelaciones a los pabellones esa cifra se estiró a 720.

Según explicó el juez Emilio Andruet -hasta hace pocos días encargado de Ejecución Penal-, los entrepisos que se hicieron en algunos de los pabellones prácticamente duplicaron la posibilidad de alojar internos. “En estos momentos las autoridades carcelarias de la ciudad están trabajando en otro de los pabellones para hacer lo mismo”, acotó. Aunque el incremento de detenciones parece correr a una velocidad superior a la de las refacciones edilicias, Andruet evitó utilizar los términos “superpoblación” o “hacinamiento” para definir el panorama actual de la cárcel local. “Yo hace 15 días participé de la visita que el Tribunal Superior exige hacer periódicamente a la cárcel. En esa ocasión tomé contacto con los internos que dependen de la Cámara del Crimen y ninguno me reclamó ese punto. Es cierto que dijeron que cada vez son más, pero no denunciaron una situación de hacinamiento que sí se había dado varios años atrás”, dijo Andruet. El magistrado aceptó que la cárcel está al borde de su capacidad máxima de alojamiento, pero “eso no implica una superpoblación”, aclaró.

A la dificultad que genera el incremento de detenciones, Río Cuarto le suma el hecho de tener el edificio más antiguo de toda la provincia. “Con el cierre de la cárcel de San Martín, que era de la misma época, la de Río Cuarto es la cárcel que más años tiene -recordó Andruet-. No obstante, se la mantiene en buenas condiciones. Además, el actual alcaide es muy estricto con este tema y no va a aceptar alojar un preso más si no tiene espacio”, recalcó.

Fuente: palabras de Alejandro Fara. Diario el Puntal