“En la cárcel de barrio Belgrano los presos pasan hambre”.

Lo denunciaron familiares quienes pidieron no ser identificadas públicamente por  temor a represalias. Es más, volvieron a insistir en que aquellos que se encuentran alojados allí lo están hacinados ya que el establecimiento alberga 2 o 3 veces su capacidad e, insistieron, en reclamar la renuncia del director, José Herlán,  a quien acusan de “ineficaz”.

Las mujeres (parejas, esposa, hermana e hija de detenidos) dejaron en claro que los alimentos provistos por el Servicio Penitenciario “son insuficientes y la gente se queda con hambre a punto tal que se les ha incrementado, en cuanto alimentos, la ayuda de los familiares”.

“No hay dudas- acotaron- que por falta de presupuesto lo están cada día racionalizando más y el ajuste se lo hacen pagar a quienes están presos”.

Dijeron que el “rancho” deja mucho que desear. Fideos a diario en salsas más que aguadas, por ejemplo.

Se preguntaron, “¿Porqué falta la comida?”, con lo cual abrieron puerta a la sospecha de presuntos ilícitos.

Calificaron la situación, dentro del penal, como una tapa de una olla a presión que ya no puede contener más la presión. En ese sentido responsabilizaron al juez de Control, Arturo Ferreyra si se origina un motín. También al director Herlán.

“A la falta de alimentos hay que agregarle los malos tratos y violencia que ejercen para quienes están privados de la libertad los guardiacárceles”, disparó una mujer que, desde hace 5 años, todas las semanas se llega para visitar a su hijo que cumple condena por abuso.

“Tenemos que llevar carne, arroz, aceite, y otros alimentos para que nuestros hijos, esposos, hermanos o sobrinos se alimenten. ¡Es una vergüenza!”, disparó la pareja de un preso quien denunció además a plumas (presos alcahuetes del director y bajo su mando están los pabellones) como parte de un sistema que ya no puede contener más el hambre lo que hace que los internos se encuentren enojados y, ante cualquier hecho menor, general violencia.

Las mujeres, para graficar la ayuda de alimentos que llevan a la cárcel a quienes allí tienen privados de la libertad; exhibieron fotos de las bolsas de supermercado. Creen que son unas 400 las que, semanalmente, ingresan con alimentos a la cárcel.

fuente: diario villa maría ya