Katherine Gómez, de 20 años, fue encontrada muerta en su celda. Estaba en régimen de aislamiento, a pesar de que, como expuso la primera autopsia, estaba medicada con antidepresivos, antipsicóticos, antiepilépticos y ansiolíticos.

Katherine Gómez Gutiérrez, 20 años, fue encontrada muerta el pasado 5 de agosto en su celda. Llevaba nueve días en régimen de aislamiento en la prisión de Brians I, en Martorell (Barcelona), donde estaba recluida en preventiva desde noviembre de 2017, pero no era la primera vez que estaba sometida a este régimen penitenciario. La anterior vez estuvo hasta 74 días en aislamiento.

La autopsia practicada después de que se encontrara su cuerpo determinó el suicidio como causa de la muerte. En el informe de esta autopsia se señalaba que la presa había estado tomando Lette, Quetiapina, Tomapax y Transilium entre otros ansiolíticos, antidepresivos, antiepilépticos y antipsicóticos. La familia ha pedido una segunda autopsia. Desde el centro de derechos humanos Iridia señalan que hoy, finalmente, han conseguido que el cuerpo de la joven sea congelado hasta que la Audiencia Provincial resuelva si practicar o no una segunda autopsia.

Queremos que todo se clarifique, y que el proceso de aportar luz en este caso genere un cambio en los protocolos de comunicación tanto a nivel judicial como en la Administración penitenciaria”, señala Andrés García Berrio, abogado de la familia de Katherine y miembro de Iridia.

García Berrio explica que, más que sospechas en cuanto a que la causa de la muerte de Katherine no haya sido suicidio, lo que la familia ha sufrido es la “opacidad con la que la Administración explica la situación, con datos contradictorios, y la falta de voluntad por parte del juzgado de investigar”. Desde Iridia recuerdan que la juez del Juzgado de Instrucción número 2 de Martorell ha denegado en dos ocasiones la práctica de la segunda autopsia y dio un ultimátum a la familia para que enterrara el cuerpo de Katherine, o sería el juzgado quien lo enterrara sin contar con la familia. “Eso es lo que ha llevado a la familia a dudar y, para quedarse tranquila, quiere que se haga una segunda autopsia”, reitera Berrio.

Según señalan desde Iridia, la presa se había lesionado varias veces, razón por la cual fue trasladada a un hospital penitenciario. A pesar de las lesiones y de la medicación que tomaba, Katherine fue recluida en régimen de aislamiento en varias ocasiones desde que entró en prisión, en una de las ocasiones durante 74 días seguidos, a pesar de que la normativa internacional pone un máximo de 15 días en este régimen y de que la normativa estatal, según explica Berrio, limita su aplicación.“Poniendo en el centro el derecho fundamental a la integridad física y psíquica, hay un mandato constitucional que se traslada al reglamento penitenciario por el que nunca se puede anteponer una cuestión securitaria a una cuestión de seguridad física y psíquica”, explica el abogado.

La muerte de Katherine Gómez ha tenido lugar tres años después del suicidio de Raquel E.F. y un año tras el de Lewis Alfaro, todos en régimen de aislamiento en la prisión de Brians I.

 

“La situación verdaderamente grave es que, otra vez, después de la muerte de Raquel en la misma prisión, un caso que despertó conciencias sobre el régimen de aislamiento y a partir del cual se logró llevar este problema al Parlamento [catalán] y se cambió la normativa sobre, vuelve a morir otra persona, y con un perfil parecido al de Raquel”, lamenta García Berrio. Raquel E.F., de 38 años y con dos hijos, se suicidó en abril de 2015 en la prisión de Brians, después de estar en régimen de aislamiento y de haber denunciado abusos por parte de los funcionarios de prisiones.

“Se sabía que había un alto riesgo de que pudiera autolesionarse y llegar a la muerte”, añade el abogado, que anuncia que el 11 de diciembre habría una vista en el Juzgado Contencioso-Administrativo en el que Iridia y la familia de Raquel reclaman la responsabilidad de la Generalitat en esta muerte y en la que está citado a declarar el director de la prisión en dicho momento, Juan Carlos Navarro y otros funcionarios y facultativos que la atendieron.

El cambio de normativa sobre régimen de aislamiento en Catalunya supuso que se ampliaran las horas fuera de la celda, pero, por ahora, desde Iridia señalan que no han podido comprobar que esto se esté aplicando de manera correcta.

Fuente: www.elsaltodiario.com