Las situaciones que se denuncian son el reflejo de cada día en las peores unidades carcelarias, de todo el mundo.

Organizaciones de Derechos Humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch denuncian situaciones casi inverosímiles en el siglo XXI. Epidemias sin asistencia médica, muertes violentas por drogas y hacinamiento son moneda corriente en sus instalaciones.

Estados Unidos cuenta con la mayor población de presos en el mundo: más de dos millones. Después le siguen China (1,6 millones), Rusia (700.000), India (670.000), Brasil (550.000) y México (260.000 reclusos), según datos deWashington Office on Latin America (WOLA), una entidad internacional que aboga por la defensa de los derechos humanos a nivel planetario. Pero, más allá de esos fríos números, una oscura realidad se esconde ‘intramuros’ en cientos de unidades carcelarias.

Cárceles sobrepobladas, condiciones de vida indignas, criminalización de la pobreza e instalaciones insalubres en niveles deplorables y extremos son algunos de los elementos que integran el inventario del horror que presenta el sistema penitenciario internacional, según los últimos informes y denuncias de organismos específicos, como el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) de México.

Además de este trabajo, en base a registros recientes y a los últimos informes como el de Human Rights Watch, Amnistía Internacional y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros, una de las cárceles con más violencia es la de:

Curado, Brasil.

La prisión de Curado, en Recife, es el complejo penitenciario más grande de Pernambuco. Este estado brasileño registra los niveles más altos de hacinamiento del país, y sus condiciones de salubridad son de las peores del planeta. Uno de cada cinco presos padecen VIH. Lasobrepoblación extrema y la falta de personal suficiente impiden que las autoridades penitenciarias puedan ejercer un control de las instalaciones, donde a menudo se registran casos de violencia sexual y de violaciones grupales en niveles alarmantes, según registra un informe de Human Rights Watch.

Campo 22, Corea del Norte

Más que una prisión, se le conoce como un campo de concentración moderno. Funciona desde 1965 y cuenta con unas descomunales instalaciones carcelarias con capacidad para 50.000 reclusos. Éstos son sometidos con frecuencia a la tortura extrema. “Hay experimentación humana”, denuncia Aministía Internacional. Los presos suelen convertirse en ratas de laboratorio para pruebas de armas biológicas. Corea del Norte ha vuelto a denegar el acceso de observadores internacionales el pasado año, ante las reiteradas denuncias de las organizaciones internacionales de derechos humanos.

Gitarama Central, Ruanda

Está catalogada como “el infierno en la Tierra”. Construida para 400 presos, alberga en la actualidad a 7.000. Registra celdas de 6 metros cuadrados, en los que viven hasta cuatro reclusos en cada una de ellas. Esta prisióntiene la fama de ser la más brutal del mundo ya que constantemente está siendo denunciado por los organismos internacionales de derechos humanos.Gitarama está situada al extremo de una selva, sobre un terreno cercado con un muro de concreto armado y alambre de púas reforzado que aísla a los prisioneros del resto del mundo.La prisión solo cuenta con dos áreas que sirven como cocinas improvisadas. Cada interno tiene derecho a una sola comida al día y muchos deben enfrentarse con sus compañeros de prisión y luchar para conseguir algo de sustento.

Tadmor, Siria

Según Aministía Internacional es la prisión más opresiva del planeta. “Cada aspecto de ella está diseñado para deshumanizar a su población carcelaria”, destaca la ONG. En 1980, cobró fama mundial por uno de los hechos más aberrantes de su historia. El presidente de entonces, Jazz es al Assad, ordenó la matanza de todos sus presos como represalia por el intento de asesinato contra su vida. La masacre acabó con la vida de 2.400 reclusos. Estuvo cerrada en 2001, pero volvió a abrir sus puertas en 2011.

La Santé, Francia

Esta prisión es conocida como un lugar extremadamente brutal, donde numerosos prisioneros se han quitado la vida a causa de las indignas condiciones de vida en las que se encontraban. La prisión se basa en un sistema jerárquico donde algunos reclusos tienen más poder que otros, lo que hace aún más peligroso el escenario para los prisioneros más débiles y novatos. A los internos que viven en la prisión La Santé se les permite salir de su celda por sólo cuatro horas al día para tratar de limitar la violencia.

Luringancho, Perú

La prisión de San Pedro, en San Juan de Lurigancho, a unos diez kilómetros de Lima, es la cárcel más grande del país. Esta Unidad carcelaria tiene problemas de exceso de población: alberga a siete mil presos, cuando su capacidad debería limitarse a solo 2.500. El ambiente es poco controlado, lo que significa que todo tipo de delitos se producen, incluyendo la venta de drogas, la violación y el asesinato.La corrupción, la tuberculosis y la drogodependencia, unidas a una pésima gestión por parte del Estado, la convierten en uno de los centros penitenciarios más peligrosos del mundo.

Fuente: mundo.com