La gran dicotomía en torno al deporte practicado desde la infancia, parece no encontrar  un punto intermedio;  ya sea por la cultura deportiva argentina (sobretodo en el fútbol), la presión de los padres, la perspectiva competitiva de los clubes y ligas, el bullying presente en las instituciones escolares,  los profesores, y la naturalización de una perspectiva adultocentrista general.

El Lic. Nahuel Ingold plantea en la importancia de trabajar en el deporte como un proceso formativo saludable interdisciplinario, en lugar de una competencia violenta (a veces encubierta y a veces explícita) que deriva en resultados negativos para los niños, tales como baja autoestima, aislamiento social, distanciamiento y negativa a practicar deportes, y sentimiento de incapacidad.

La presión ejercida por los padres en su esperanza de ver a un pequeño “Maradona” en sus hijos, o  la imposición para que los mismos obtengan una capacidad física destacable y un rendimiento deportivo sobresaliente, genera en quienes no alcanzan estos “estándares ideales” un sentimiento de profunda frustación y un impacto devastador que se enquista en el crecimiento psico social del joven.  De igual manera las instituciones deportivas ( generalmente por ingresos monetarios o de prestigio) y algunas ligas intercolegiales sostienen y reproducen este modelo nocivo.

“Se debe hacer hincapié en el proceso y el camino recorrido, así como también en tener personas capacitadas que puedan apartarse de ese ámbito de competencia”, explica el Lic. Ingold. “Se deben crear hábitos, dar charlas formativas con padres en donde se expliquen las consecuencias de este accionar”, agregó el especialista en psicología deportiva.

En este sentido, en nuestra provincia ya existen algunas instituciones que profesan esta nueva filosofía deportiva, como la Liga de Encuentro de Fútbol Intercolegiales (LEFI) que trabaja interdisciplinariamente en la inclusión, la visión del deporte como un área de salud lúdica y promueve la erradicación de la discriminación.

¿Es posible que desaparezca la presión negativa y sus desastrosas consecuencias en el mundo del deporte infantil? Quizás si los niños comienzan a competir luego de un período formativo lúdico, en el cual se tome en cuenta el desarrollo madurativo y las habilidades y competencias de cada uno, podríamos establecer un punto de partida a esta problemática. Es importante tener en cuenta que las políticas y su aplicación deben abordarse de manera integral; capacitando a los entrenadores y a los padres bajo una nueva cosmovisión deportiva, y visibilizando y reflexionando desde todos los espacios sobre las consecuencias de sostener espacios competitivos violentos.