Durante la madrugada del 1 de enero, un joven de 30 años fue asesinado por la Policía de la Provincia de Córdoba en un confuso hecho acontecido en Villa Los Cortaderos dentro de Barrio Los Boulevares.

Raúl Ledesma viajaba en moto con un acompañante, alrededor de las 8 de la mañana del primer día del 2017. Al pasar por la calle Spilimbergo, una policía de civil les habría disparado. Inmediatamente después de recibir el impacto de bala, el amigo de Raúl lo acercó al dispensario de Barrio Sol Naciente, donde murió en una pequeña sala de emergencias.

Ante la inminente balacera, vecinos y vecinas salieron a la calle para indagar lo que había sucedido y, luego, se dirigieron al Centro de Salud del barrio aledaño, donde tuvieron que esperar casi tres horas para recibir respuestas por parte de los forenses, según describe el Espacio de Comunicación Antirrepresiva, Mucho Palo Noticias.

Desde el Colectivo de Jóvenes por Nuestros Derechos, advierten que el único testigo del hecho fue detenido e imputado por robo calificado y es un menor de 16 años. Dicho organismo de Derechos Humanos denunció que, tras pasar toda la tarde del día domingo en las puertas de la Jefatura de Policías tratando de lograr la liberación del testigo, no obtuvieron información de las autoridades de las Fuerzas de Seguridad. Sólo con la presencia de un abogado, lograron obtener noticias sobre la supuesta imputación que estaba siendo tratada en la Fiscalía 4ta 2da. 

El “Gordo”, apodo con el cual era conocido Raúl Ledesma, era oriundo de Los Cortaderos y vecino de Fernando “Güere” Pellico, el joven fusilado por los efectivos Lucas Chávez y Rubén Leiva recientemente condenados a cadena perpetua en el juicio del pasado martes 27 de diciembre, donde Ledesma estuvo presente en el pedido de justicia.

Foto: cortesía de Diario Contexto.