En una realidad en la cual lxs trabajadxres son amedrentados en todos los niveles; recortes salariales, despidos y retroceso de derechos adquiridos, una nueva rama de entrenamiento y desarrollo integral puede servir para entender y maximizar nuestro potencial y herramientas para el trabajo y la vida: el Coaching Ontológico.

El coaching es una disciplina que trabaja  la comunicación como un puente entre cómo nos sentimos con lo que hacemos y lo que generamos desde el lenguaje y la acción.

Anibal Aristia, periodista y Diplomado en Liderazgo y Coach de gestión emocional, explica de qué se trata esta perspectiva y cómo puede beneficiarnos en tiempos de crisis y automatización del trabajo y lxs trabajadorxs: “En estas corrientes se hace hincapié en la persona y en el bienestar de la misma (…) La empresa por ósmosis no hace el trabajo; es el material humano el que lo hace. La ontología, que es el mundo que construimos a través del lenguaje, nos permite cambiar un “no puedo” por el “quiero” y verificar cómo en esa construcción se nos pueden abrir o cerrar muchas puertas. La palabra crea mundos”.

Con respecto a la realidad laboral en sentido de conformidad y sensación de realización, el Dpl. Aristia  afirma que el panorama a nivel mundial tiende a ser desalentador y aún más en nuestro continente: “En las organizaciones a nivel mundial hay un 70% de personas dentro del sistema laboral que están disconformes con la labor y están disconformes con la paga. En Latinoamérica el porcentaje se eleva al 80%. Existen injusticias y mala tasación de nuestro trabajo (…) por lo cual tenemos que empoderarnos desde nuestras posiciones y hacer valer en todo sentido el derecho al trabajo y a la autorealización, que es lo que todos buscamos independientemente del sistema en el que estamos”.

¿Qué pasa con las emociones en nuestro cuerpo y cómo influyen en el campo laboral?

Según el coach, las emociones nos atraviesan el cuerpo como primer territorio y como una vinculación que se traslada desde la vida laboral a la personal, impidiendo la unión de ambas y la integración de la persona en todos sus ámbitos“El enojo, por ejemplo, puede ser un sentimiento muy común en el trabajo. Si no sabemos identificar y gestionar esa emoción, influye mucho en nuestras relaciones laborales y forma parte del camino dentro de una estructura. Nosotros como humanos somos inevitablemente generadores de emociones que influyen en nuestro cuerpo (…) Las enfermedades siempre muestran nuestra corporalidad y personalidad en todos los ámbitos de la vida”, afirma el coach.

En definitiva; el lenguaje verbal y no verbal,expresa, externaliza y visibiliza, además de crear realidades. Un lenguaje acorde a las emociones identificadas y gestionadas de manera saludable, puede ayudar a las personas a desarrollar su potencial, a la vez que puede efectivamente materializar nuevas realidades a partir de las existentes; algo tan necesario en épocas de capitalismo automatizante y crisis en los derechos laborales.

Anibal Aristia, periodista, Dpl. en Liderazgo y Couch de gestión emocional: