Entrevista con María Josefina Morello, profesora de Ciencias de la Educación, a continuación sus palabras.

Con poesías sueltas escritas en hojas de cuadernos, cartas redactadas a mano en cursiva y sentimientos expresados en cartulinas tiradas comenzaron a brindar la cátedra abierta Educación para personas privadas de libertad. Ese espacio en donde las palabras “libertad” y “encierro” comienzan a ir de la mano en las significaciones de los asistentes, se imparte en el aula Camilo Boasso, del Campus Castañares de la Universidad Nacional de Salta. 

La primera clase se brindó el jueves último, de 9 a 12, y se repetirá todos los mismos días de las semanas, en el mismo horario, mientras dure el segundo cuatrimestre del presente año. La actividad es abierta, libre, gratuita y recomendable por lo que se espera que la cantidad de asistentes vaya creciendo con el transcurrir de las semanas. En realidad hay un plazo de inscripción laxo, aunque siempre es mejor no perder los tiempos ni mucho menos las clases. En el medio del desafío de la tarea por comenzar a deconstruir prejuicios, saberes establecidos y formaciones arcaicas, la titular de esta cátedra emancipada, María Josefina Morello, dialogó sobre la “letra chica” de este contrato que se firma con tinta invisible para educar para la libertad.

¿Me puede explicar cómo es el concepto de educar para darle libertad a los que están privados de la libertad, valga la redundancia?

Tiene que ver con el poder expresar lo que sienten, con lo que les pasa y además con la cuestión de pensar a futuro y con un proyecto de que es posible cambiar su vida. La educación, además, la tomamos como un derecho humano y es también la puerta de entrada a los demás derechos. No solamente porque se los difunden, porque conociendo los derechos los van a poder ejercer, sino que también lo que nosotros vemos en nuestros estudiantes es que comienzan a realizar notas y piden por sus otros derechos. Entonces nuestra educación tiene que ver con esos espacios de libertad. Nosotros partimos de la idea de que la educación construye ciudadanía; y mucho más en estos ámbitos. Una persona que está privada de su libertad es un sujeto de derecho que está privado solo de un derecho que es el de transitar libremente, pero no de los demás. Entonces cuando nuestros estudiantes saben eso se hacen valer y exigen el derecho al trabajo, el acceso a la cultura, entre otros. Ojo, nosotros sabemos que es un trabajo en conjunto porque tiene que hacerse con el Servicio Penitenciario para poder transformar algo. Todo cambio que se quiera hacer debe ir de la mano de acciones consensuadas entre todas las partes

Hasta ahora es todo para los estudiantes, pero para el que enseña, ¿cómo es la experiencia de trabajar en los contextos de encierro?

Es una experiencia muy atrapante, es muy fuerte. Porque son contextos en donde uno siente que es importante ser un educador, donde nos pone en situación y es un desafío permanente. Nosotros sabemos cuándo entramos, pero no sabemos qué nos vamos a encontrar y todo el tiempo estamos pensando estrategias sobre cómo a enseñar los temas. El contexto nos interpela como educadores todo el tiempo. En ese sentido ser educador en esos contextos es una experiencia fascinante porque sé que estoy construyendo derechos, ciudadanía, porque sé que esa educación se transforma en un práctica para la libertad. En un contexto de encierro la educación es libertad tal como la dice el pedagogo latinoamericano Paulo Freire. Yo lo viví porque hay una necesidad, en nuestros estudiantes, de aprender más. Ellos buscan más información por una cuestión que quieren mostrar a sus hijos que también están estudiando por una cuestión personal que por ahí no lo ves en otras instituciones en donde uno les pregunta a los chicos si leyeron y te dicen que no tuvieron tiempo. Ellos sí le dan el valor a la lectura, a conocer cada vez más cosas. Y no es fácil, y no es que tengan todo el tiempo porque también tienen sus trabajos, porque tampoco es tan simple concentrarse en poder estudiar, leer, hacer sus resúmenes y todo lo que implican los procesos educativos. A pesar de todas las adversidades llevan adelante sus carreras universitarias, en el BSPA y en la primaria.

¿Cómo trabajan en la cátedra específicamente? ¿Cuáles son las metodologías utilizadas?

Es un cuatrimestre y la idea es que sea un taller, con esa modalidad, para que sea participativo. Utilizamos temas como disparadores y siempre reflexionando sobre la bibliografía para que todos podamos ir construyendo experiencias y acercando el contexto a las aulas de la UNSa. Debemos empezar a romper con determinados prejuicios que encontramos en la sociedad. Entonces nos proponemos conocer la complejidad del contexto, sus características y comenzar a deconstruir conceptos y derribar prejuicios.

¿Cuáles son los temas centrales que se abordan?

Hay que repensar la educación, las normas y cómo se van construyendo los derechos, las propuestas y las estrategias de enseñanzas para estos contextos, el arte como una estrategia central para trabajar y después reflexionar sobre las características de la institución. Todo esto recurriendo a autores como Michel Foucault, uno de los centrales que nos permite la reflexión.

Información técnica

La cátedra se denomina Educación de Contextos de Encierro y se enmarca dentro de la Faculta de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta. Cuenta con el apoyo y acompañamiento de la secretaria Académica, Paula Cruz; y la Comisión de Educación para Personas Privadas de Libertad de la Facultad de Humanidades.

La cátedra se dictará todos los jueves, de 9 a 12, en el aula Camilo Boasso y el equipo de cátedra está compuesto por María Josefina Morello, Soledad Villenas, Nahuel Riquelme, Natalia Bertorello, Carla Tirao, Daiana Romero, Guadalupe Macedo y Sarbina Mendoza.

Es libre, abierta a todos, gratuita y aún hay tiempo para inscribirse. 

Cualquiera que esté interesado sea de cualquier universidad o cualquier institución educativa de todos los niveles pueden asistir; como así también cualquier vecino.

Fuente: www.eltribuno.com/Salta