Recorriendo más caminos, esta vez vamos a conocer la historia de Fabiana García. Ella se inició en el mundo del trabajo textil desde que tiene uso de razón, con su madre que tejía, pero usaba máquinas, a diferencia de ella que hace todo manual. Dentro de lo textil, en el trabajo de telar encontró un apasionamiento muy particular, es lo que sabe y aprendió a hacer, nos cuenta.
“Por qué no darle al viejo textil heredado de los incas, aggiornarlo para que hoy pueda volver a ser utilizado por las nuevas culturas que hay en América”, nos invita a pensar. “Soy artista textil, este es mi trabajo”, su especificidad es en técnicas de América. Lo descubrió hace 12 o ­13 años, “cuando dije necesito comprarme el telar, porque sino no podía seguir el trayecto de mi vida sin un telar.”
Estudió la carrera de arte textil en la Escuela de Artes Aplicadas “Lino E. Spilimbergo”, actual Universidad Provincial de Córdoba.
Nos cuenta que necesita una formación paralela que haga más hincapié en la cuestión práctica, ya que todo es muy teórico en la carrera, con una orientación más experimental que pensada para vivir de ese trabajo.
“Yo siempre me enfoqué a esto que estoy haciendo acá (en el curso de capacitación), es lo que realmente amo con todo mi corazón, mis telares son parte de mi estructura, hasta donde uno deja las tristezas, los sinsabores…, esto me da alegría”.
Fabiana se formó haciendo varios cursos y talleres, la motivación por arrancar este curso fue el diseño, “el diseño es apasionante”. Los textiles traen diseños desde la antigüedad; “yo traje la técnica y me quiero llevar el diseño; lo que estoy aprendiendo, lo que busco es ese textil viejo, darle esta cosa nueva, que nos acostumbremos a que este es el arte de América, traspasar los limites de la moda”.
Fabiana nos transmite la pasión y el respeto por la cultura originaria de estas tierras, reinvindica el trabajo de manos ancestrales que dejaron su huella e identidad en los trabajos que ella retoma para devolverlos con algo nuevo, con el objetivo de hacerlos llegar a todo el mundo.
Sabe hilar, teñir, todas las técnicas, y lo que más le encanta es ir a las ferias de los artesanos de las sierras y comprar las lanas que venden allí; le gusta usar las cosas que hacen sus propios compañeros y que sus tejidos tengan el aporte del artesano cordobés.
Actualmente trabaja sola, su producción es limitada, pero espera algún día dirigir su propio taller y trabajar con personas que tengan la misma visión sobre su trabajo.
Sus expectativas sobre este curso son muchas, nos cuenta que le gusta la gente, como está enfocado, y como la ayudó por primera vez a pensar en una colección, que es algo que antes no había tenido en cuenta de hacer, “pensar una colección ordena muchas cosas, trabajar sobre el color y la textura; la colección que quiero crear se trata sobre el maizal, el maíz originario de América, único en el mundo. Utilicé los colores del maíz, tomando desde Mexico hasta nuestro territorio”.
Remarca como María Eugenia, la diseñadora que trabaja con ellas en las diferentes técnicas que se enseñan en el curso, “va sacando eso a lo que yo ponía resistencia, vengo acá para darle ese vuelco, esa cosa diferente, porque quiero que la gente entienda que esto es arte de américa, y que no se trata de un artesano allá a lo lejos, sino que puede estar al alcance de todos”. Ella tiene un publico que llega a gente de todas las edades, desde jovencitas hasta mujeres mayores.
Comercializa en ferias, a particulares y en Sentir el Arte, el local comercial de Cáritas que promueve el comercio justo ubicado en la calle Vélez Sarsfield 929, o vende directamente al publico. Lo que más vende son caminos de mesa, también muchos chalecos, ponchos y triángulos.
Su trabajo lleva el nombre de Tierra India, tiene pagina en Facebook: Tierra India ­ Diseño Textil
“La comercialización no es fácil, y más en lo mio, porque tenes que ir a la cultura, tenes que tocar el corazón, tenes que explicar, pero de este modo que estoy aprendiendo a explicar mi textil, creo que sí va a tener la apertura que yo quiero”.
Sobre la experiencia de cada clase nos transmite: “estamos felices, estamos todas encantadas con lo que estamos aprendiendo, muy agradecidas, porque la capacitación y la gente que la hace están realmente muy interesadas en este tema y es seria. Nos ayudan muchísimo a poder sacar lo que sabemos y está escondido y lo que no sabemos”.Cierra la entrevista peguntándonos: “mi pasión por el textil se nota mucho ¿no?, es que amo lo que hago”.
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