Miguel Sicialino, Presidente de la Fundación Pensando Córdoba, en diálogo directo con La Ranchada, comentó un nuevo proyecto para incentivar a los comercios de ropa de la Ciudad de Córdoba a que vendan talles especiales recibiendo descuentos impositivos en los impuestos municipales.

Desde la Fundación Pensando Córdoba, se llevó a cabo un relevamiento para corroborar el cumplimiento de la Ordenanza Municipal 11.402 que obliga a todos los locales comerciales de indumentaria a vender talles especiales a riesgo de sanción, multa e, incluso, hasta clausura.

Según datos estadísticos extraídos de las unidades de análisis, los siguientes porcentajes corresponden a los locales de ropa que no venden talles grandes: 87% en el Shopping Nuevo Centro, 92% en el Shopping Villa Cabrera, 95% en el Patio Olmos, 92% en el Barrio de Nueva Córdoba y 89% en la zona del Centro cordobés desde las calles San Martín, 9 de Julio, Deán Funes y Rivera Indarte.

La cuestión radica en que los locales comerciales de ropa no compran la mercadería textil en Córdoba sino que se dirigen a Buenos Aires o responden a franquicias de ropa traída del exterior. En ninguno de ambos casos, se fabrican talles especiales y la Ordenanza sólo rige para la Ciudad de Córdoba.

Ante este obstáculo, los miembros de Pensando Córdoba decidieron enviarle una nota al Intendente Ramón Mestre para que, en vez de multar, sancionar o clausurar locales de ropa que no cumplan con la obligación de vender talles especiales, otorgue incentivos a aquellos comerciantes que decidan comercializar talles grandes. La motivación positiva constaría de una rebaja del 30% en la alícuota de tasa de comercio municipal que deben pagar los comerciantes como impuesto al Municipio.

De esta manera, la recaudación impositiva municipal significa un gran alivio y, a su vez, la pérdida estatal es ínfima porque no mueve sustancialmente las tasas recaudatorias.

“Para poder estar de moda, a la onda o vestir la ropa que se usa en el momento, tenés que tener el cuerpo que la moda decide que tengas y eso genera una gran exclusión, sobre todo para los jóvenes, que terminan con graves trastornos psíquicos y físicos”, expresó Sicialino y agregó: “La inclusión debe ser una política de Estado y, por ende, las problemáticas de sobrepeso no deben tratarse desde la sanción sino desde la positiva con una motivación para el comerciante y que este pueda ahorrar dinero y colaborar con la inclusión de los que hoy están excluidos”.