Las mujeres detenidas en el  Complejo Penitenciario Federal IV decidieron adherirse al paro del 8 de Marzo, ese mismo día les notificaron que no les pagarían lo trabajado en Febrero y piden que los organismos de DDHH se hagan presentes en el penal por la violenta requisa que sufrieron y la separación en celdas de castigo de algunas internas. Ahora están en huelga.

Las mujeres de la Unidad 4 del Servicio Penitenciario Federal (SPF) denuncian que después de ser notificadas de que no recibirían el dinero que les corresponde por haber trabajado en el mes de Febrero,  el día 9 de Marzo fueron brutalmente maltratadas por efectivos masculinos luego de entrar intempestivamente, resultando varias mujeres heridas, una de ellas trasladada al “pabellón psiquiátrico” y otras 4 a “celdas de castigo”. Por este hecho las mujeres están en huelga, llevando adelante la medida con cantos en la batucada por la mañana y por la noche y no están recibiendo la comida.

Además denuncian que el trato que reciben diariamente por parte del sistema penitenciario es a través de la violencia física, verbal y psicológica y ya recibieron amenazas con un “ojo que esto va a tener consecuencias” refiriendo  a los cantos de protesta. Exigen que los organismos de Derechos Humanos se hagan presentes para visibilizar esta situación, que las escuchen, que se hagan valer sus derechos, ya que muchas mujeres de las que trabajan son sostén de familia y el no recibir ese dinero les significa no poder ayudar económicamente a sus familias.

Ante el paro Internacional de Mujeres redactaron un manifiesto en el que exponían los motivos por los que adherían al paro: “para decir basta a la discriminación y el estigma que marcan nuestros cuerpos por haber estado presas, lo que termina siendo una doble condena. Paramos para exigir el arresto domiciliario a todas las mujeres madres con hijos menores de edad en contraposición a lo que hace la justicia patriarcal que no duda en otorgar el arresto domiciliario a los genocidas. Paramos porque estando presas y enfermas no recibimos atención medica, y somos tratadas como desechos”