Vanesa Ruíz, Gerenta General del Centro de Almaceneros, Comerciantes y Minoristas, expuso la realidad de un proceso común que se genera en cada época de crisis económica como una especie de manifestación cíclica: la multiplicación de almacenes y verdulerías en garages de casas particulares.

Dicho fenómeno se genera ante la creciente causa de despidos, incremento del desempleo, reducción de jornadas laborales, imposibilidad de hacer horas extras o temor agudizado de que pueda llegar a sucederle algo a la persona que trae el ingreso fijo a los hogares.

Ante la búsqueda de fuentes de trabajo que no se encuentran en el mercado laboral, se comienza a barajar la posibilidad de colocar un comercio en la propia casa. Los más habituales son dentro del garage, en habitaciones con ventana hacia la vereda o dividiendo el living principal que da a la puerta de entrada.

El motivo es tratar de oxigenar o contribuir en las desbastadas economías hogareñas, encaminando proyectos familiares donde se invierten los pocos o últimos ahorros que quedan. 

¿Por qué almacenes, despensas, kioskos o verdulerías? Porque plantean una gran facilidad en cuanto a requerimientos básicos y simplicidad en la obtención y transporte de la mercadería y, también, ya que los insumos que se necesitan pueden conseguirse en casa de equipamientos a través de cómodas cuotas.

Sin embargo, se colocan negocios donde ya existen otros comercios similares. “Por lo general, estos negocios se ubican en su mayoría en barrios periféricos de la Ciudad donde existe una gran competencia, comienzan a verse reducidas las ventas en cada uno de los comercios y se pone en riesgo la mantención de los mismos“, explicó Vanesa y además esclareció que en estos emprendimientos espontáneos hay un gran desconocimiento y escaso estudio de mercado, seguido de poca capacitación. “No se sabe a donde adquirir la mejor mercadería y los mejores precios o cómo lograr una mejor atención al cliente y mejores estrategias de venta al público”.

Según datos estadísticos, un porcentaje muy bajo de los negocios montados desde esta modalidad son los que logran perdurar en el tiempo.

Cabe destacar, la consideración que Vanesa analiza y reflexiona acerca de estas acciones de generación de economía casera: “Detrás de cada negocio que se abre, hay un gran esfuerzo, sacrifico y esperanza por parte de cada familia. Y resulta muy dignificante que, ante la necesidad urgente de conseguir trabajo, la escasez de oferta de empleo y la nula actividad particular de oficio, se puedan generar y crear las propias fuentes laborales”.