Un informe realizado por la Procuración Penitenciaria de la Nación de Argentina, ha señalado en el 2017, que se registraron en el país 5.328 casos de tortura y abusos en cárceles y que habrían afectado a 1.408 personas.

Este organismo estatal y autónomo del poder ejecutivo, ha presentado el día de ayer el Informe Anual del Registro Nacional de Casos de Tortura (RNCT)

El mismo distingue once tipos de tortura agresiones físicas, deficiencia de asistencia de salud, aislamiento, malas condiciones de detención, falta de alimentación, amenazas, impedimento de vinculación familiar, requisa persona vejatoria, robo o daño de pertenencias, traslados gravosos o constantes.

Desde el año 2013 la población carcelaria ha ido en aumento de manera abismal, ocasionando el hacinamiento de celdas y la disminución de la calidad de vida de los reclusos y reclusas. “En 2017 y 2018, la población ha crecido exponencialmente fruto de una política de Estado que decide retener gente en la cárcel” , expresó la coordinadora de la investigación.

El escrito arroja los siguientes datos: 886 casos de agresiones físicas, 823 prácticas de aislamiento, 354 amenazas y 137 traslados gravosos.

Además revela 971 casos de maltrato y tortura bajo custodia, así como durante el traslado de 218 detenidos.