Franco Amaya tenía 18 años y vivía en Villa Carlos Paz, cuando pasó, junto con su primo Agustín, por un control policial y fue fusilado por un policía alcoholizado. El jueves 3 de mayo comenzaron los juicios por su asesinato.

Por el crimen de Franco y por el hecho de trabajar alcoholizados, los oficiales Rodrigo Maximiliano Velardo Bustos, quien se encuentra detenido en la cárcel de Bower acusado de homicidio agravado en calidad de autor y por el uso de arma de fuego y José Ezequiel Villagra, imputado de omisión de los deberes de funcionario público.

Durante la segunda audiencia del juicio, atestiguaron Carlos Javier Hualpa, oficial principal que recibe la llamada de Villagra, declarando que la zona donde ocurrió el asesinato de Franco “es una zona peligrosa”, comparándola con una villa.

Durante la audiencia, la mayoría de las preguntas apuntaron a la visibilidad del control y la señalización. El abogado defensor pidió legajo policial de ambos imputados, que dé cuenta de tiempo de capacitación y modalidad de la práctica. Por objeción de la defensa de Villagra, sólo se incorporo como prueba el de Velardo Bustos.

En su alegato final, el fiscal Albornoz pidió 12 años para Rodrigo Maximiliano Velardo Bustos, quien fusiló a sangre fría a Franco Amaya. También pidió la absolución de Ezequiel Villagra, cómplice, del cargo de incumplimiento de deber de funcionario público.

Sergio Bailone, integrante de la Mesa de Derechos Humanos de Carlos Paz, señalo en una entrevista que  “participaron los jurados populares que con respecto al pedido del juez, hubo 4 votos a favor del pedido de bajar la pena, cuatro votos en contra y dos votos para la absolución de ambos policías”.

Lamentablemente, a pedido de la fiscalía, Rodrigo Maximiliano Velardo Bustos fue encontrado culpable a 12 años de prisión, y José Ezequiel Villagra, impunemente absuelto.

 

fuente: justicia por Franco Amaya