Durante el programa “La Vida y la Libertad”, un clásico de La Ranchada, Mabel Gaitán, su conductora, comentó como es festejar las fiestas de fin de año en un contexto de encierro.

El fin de año llega para todos cargado de muchas emociones, deseos, anhelos, expectativas pero sobre todo con el recuerdo de los seres queridos. Es un mes en el que muchos conocen como continuará su situación legal.

Recordó que durante muchos años, el programa era un acompañamiento tanto para los internos como para las familias. “Cuantos años hemos estado conduciendo el programa ‘La Vida y la Libertad’ acompañando a los presos y a las familias. Cada 24 y 31 brindaba con el micrófono la llegada de la Navidad y el Nuevo Año”.

Contó que dentro, algunos internos festejan y comparten momentos, como el brindis y la cena, con los demás; mientras que otros prefieren la soledad de sus celdas y el recuerdo y anhelo de sus familias. Aún así, tienen también la oportunidad de comunicarse con sus familias, que tanto anhelan el regreso.

Infirió, además, en que los internos realizan en la panadería, durante el último mes del año, sus propios alimentos como el Pan Dulce, de los cuáles, el servicio penitenciario le otorga dos, junto a una o dos gaseosas.

No es muy diferente, dentro o fuera se generan buenos momentos entre las personas que conviven y con quienes se comparten anécdotas, sueños, anhelos y tantas otras cosas.