En la zona noroeste de la ciudad está barrio Los Cortaderos. Un barrio que, como muchos otros, padece problemas vinculados a los servicios públicos. Y a esos problemas “comunes” de la ciudad se suman los problemas que tienen los barrios populares: la violencia institucional. O lo que comúnmente escuchamos como criminalización de los jóvenes.

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Vecinas de Los Cortaderos dialogan con La Ranchada

La cabina barrial del histórico programa La Hora de las Villas y los Barrios se acercó a Los Cortaderos para dialogar con sus vecinos y dar a conocer una realidad común en muchos barrios cordobeses.

La decadencia del sistema sanitario en la ciudad es conocida especialmente por las personas que hacen uso de los Dispensarios. Una de las vecinas, relató durante el programa los malos tratos que recibió ella y su hija por parte de una médica del Centro de Salud barrial, donde finalmente no pudo atender a la niña. Frente a esta situación, las vecinas afirmaron que tomarán medidas para que “esta situación se vea, como un corte de calle” y que no les importa “quedar mal porque son personas” y necesitan de estos servicios.

En la ciudad de Mestre pagamos en transporte urbano más caro del país y, posiblemente, por el peor servicio. En este barrio hace apenas seis meses (sí, seis meses) que volvieron a tener una línea de colectivos que circula por el barrio con una frecuencia extraordinaria: 3 veces al día. Treinta años esperaron los habitantes de Los Cortaderos para que un colectivo volviera a ingresar al barrio y ahora lo hace a las 7:40, 11:45 y 17.45 horas. De modo que quién necesita movilizarse por fuera de esos 3 únicos horarios debe caminar veinte cuadras para alcanzar la línea 26.


Además, el alumbrado público tiene conexión directa con lo que peligran las lámparas de luz, y el servicio de recolección de residuos sólo pasa tres veces a la semana por algunas cuadras.

La violencia institucional que profesa la policía Córdoba en los barrios pobres es conocida por muchos sectores y, en particular, sufrida por los jóvenes de bajos recursos. Entre los relatos compartidos, las vecinas afirmaron que cuando acuden por algún problema puntual no obtienen respuesta:“lo que intenta hacer la policía es que nos peleemos entre los vecinos, que los problemas lo arreglemos los vecinos, cuando el trabajo es de ellos”.

En 2014 en barrio Los Cortaderos el gatillo fácil se cobró la vida del “Güere”. La asamblea que funciona en el barrio lo recordó el trágico hecho como un fuerte impacto que causó gran dolor a la comunidad: “Güere participaba del espacio de jóvenes en el barrio, fue un impacto muy fuerte. Lo notamos en los jóvenes, en todo el barrio. Al mismo tiempo creo que generó toda una potencia, porque en ese momento hubo mucha posibilidad de organizarse y que toda la comunidad salga en conjunto a visibilizar el caso y reclamar por justicia”. Hoy, la causa por el asesinato de Fernando “Güere” Pellico cuenta con dos policías imputados.