Tras su visita a la Argentina como enviado especial de la Organización de las Naciones Unidas, Nilson Melzer recorrió centros de detención en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Formosa.

En conferencia de prensa denunció hacinamiento inhumano en celdas, torturas y uso abusivo de armas de fuego como algunas de las muestras de maltrato que prevalece entre las fuerzas de seguridad y el sistema carcelario de Argentina. Hizo alusión al estado de las cárceles y dijo: “parte de la arquitectura opresiva del pasado aún sobrevive dentro de los sistemas carcelarios y de seguridad” refiriéndose al periodo de 1976 a 1983.

El funcionario aseguró que tuvo un muy buen trato con diversas autoridades constatando la situación que viven tanto reclusos, indígenas y activistas por los derechos humanos quienes les compartieron sus relatos en las diferentes visitas que Mezler realizó a cárceles, comisarias, barrios marginales y centros psiquiátricos.

En la provincia de Córdoba visitó el establecimiento penitenciario numero 9 donde comentó que las celdas son de tres metros por cuatro y contienen a 10 reclusos encerrados durante 16 horas diarias sin instalaciones sanitarias correspondientes, sin luz, ni espacio para moverse. Además comentó que “comen en la cama, orinan y defecan en recipientes plásticos, excepto durante dos periodos de cuatro horas dirías cuando se abren las celdas.

Ante las observaciones, el funcionario llamó a que las autoridades destinen recursos para mejorar las condiciones de detención y aplicar medidas alternativas de arresto ya que problematizo el uso excesivo de arresto preventivo que a a veces dura hasta 5 años.

En lo que respecta a la violencia institucional, Melzer indicó que “parece ser generalizada y la impunidad enorme” datos que fueron confirmados por personal forense sobre personas que le denunciaron al propio Melzer, haber sufrido maltratos como el de “submarino mojado” (que consiste en sumergir la cabeza de una persona dentro de un contenedor de agua) o el “submarino seco” (introducir la cabeza de una persona dentro de una bolsa)  en relación con esto el funcionario hizo hincapié en las condiciones de detención adjudicando que son “totalmente incompatibles con la condición humana” .

Melzer apeló a la sociedad argentina pidiendo que se rechace toda forma de tortura, de lo contrario Argentina sería responsable de una “generalizada, persistente y seria violación de la convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles inhumanos o degradantes”.