En una entrevista brindada al diario Corriere de la Sera, el Sumo Pontífice habló sobre varios tópicos y entre ellos una problemática que según el análisis del máximo referente católico no escapa a la iglesia: la corrupción.

Bergoglio acostumbra ser contundente en sus declaraciones y en esta oportunidad no fue la excepción, dijo que “Hay corrupción en el Vaticano. Pero yo estoy en paz. Si hay un problema, escribo un billete a San José y lo pongo debajo de una estatua que tengo en mi habitación. Es la estatua del San José que duerme. ¡Y ahora duerme bajo un colchón de billetes! Por esto yo duermo bien.”

Consultado sobre la vida en comunidad y las contribuciones que se pueden hacer para renovar las estructuras y la mentalidad de la iglesia, Francisco dijo “¿La vida en comunidad ?Algunos santos lo han definido como una continua penitencia. ¡Hay comunidades donde se despluma! Si la misericordia no entra en la comunidad, no va bien. Para los religiosos, la capacidad de perdón debe a menudo comenzar en la comunidad. Y esto es profético. Siempre comienza con la escucha: que todo el mundo se sienta escuchado. Se necesita la escucha y la persuasión, incluso por el superior. Si el superior reprocha constantemente, no ayuda a crear la profecía radical de la vida religiosa. Estoy convencido de que los religiosos tienen la ventaja de contribuir a la renovación de las estructuras y la mentalidad de la Iglesia. Los religioso y los sacerdotes ayudan en el cmaino. Ellos no deben tener miedo a decir las cosas. En la estructura de la Iglesia entra en el clima mundano y principesco, y los religiosos pueden contribuir a destruir este clima nefasto. ¡Y no hay necesidad de ser cardenal para creerse príncipes! Basta con ser clerical. Esto es lo peor que hay en la organización de la Iglesia. Los religiosos pueden contribuir con el testimonio de una hermandad más humilde. El religioso puede dar el testimonio de un iceberg invertida, donde la punta, es decir, la cumbre, la cabeza, se pone al revés, está en la parte inferior.”

Por otro lado, el sumo Pontífice recordó su paso como Arzobispo de la Arquidiócesis de Buenos Aires y cómo el Papado lo cambió “No tengo problema en decir esto que estoy experimentando es una experiencia totalmente nueva para mí. En Buenos Aires estaba ansioso, lo reconozco. Me sentía más tenso y preocupado. En resumen, yo no era como soy ahora. Tuve una experiencia muy especial de profunda paz desde mi elección. No me deja más. Yo vivo en paz. No lo sé explicar.”

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