El lunes 26 de septiembre se concretó el acto ceremonial donde firmaron la paz el Gobierno Nacional y las FARC poniéndole fin a 52 años de guerra armada en Colombia.

Durante la época del ’60, en pleno auge de revoluciones y vertiginosas liberaciones políticas, sociales y culturales, el Estado colombiano estaba rodeado por un pacto nacional entre los dos partidos más importantes de aquel contexto: el Partido Liberal y el Partido Conservador. Ante esas arbitrariedades, comienza la insurgencia de varios focos guerrilleros, entre ellos, el surgimiento en 1962 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que inician su actividad operativa alrededor del ’64. 

52 años tuvieron que pasar para que este lunes 26 de septiembre se llevara a cabo una de las ceremonias más emocionantes de la historia de nuestra Latinoamérica, donde concurrieron 2500 personas vestidas de blanco, pertenecientes a diversos sectores de la sociedad colombiana, 15 presidentes de la Región, 27 cancilleres y personalidades de la diplomacia internacional. Estamos hablando del emblemático momento en que Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia y Timochenko, líder de las FARC, firmaron la terminación del largo conflicto armado, instancia que fue transmitida a toda Colombia y muy celebrado por su pueblo, principal víctima del entramado bélico.

Según informaciones del Registro Único de Víctimas, la cifra total entre desplazados, desaparecidos y asesinados durante la confrontación de medio siglo, asciende a un total de 8 millones. Dentro de las estadísticas desagregadas, 1 millón fueron asesinados y 7 millones debieron abandonar sus hogares exiliados de la guerra.

Durante el acto conmemorativo, se realizó un silencio prolongado en recuerdo de las víctimas. Luego, el Secretario General de las Naciones Unidas, agradeció a Venezuela, Cuba, Noruega y Chile por haber acompañado responsable y comprometidamente el proceso de paz en Colombia.

A su vez, dentro de las declaraciones más importantes, se encuentran las de Timochenko quien expresó “seguir los ideales de profundos cambios pero sin las armas y a través de la palabra”. Por su parte, Santos exortó a ratificar la firma del acuerdo el próximo domingo 2 de octubre, efeméride del Día Internacional de la No Violencia y fecha de realización del plebiscito nacional por el SÍ o NO del pueblo ante la posibilidad de eliminar la sombra de la guerra de sus vidas.

El acuerdo y firma de paz en Colombia está diseñado en base a cinco puntos primordiales: el primero y fundamental, que dio origen a la guerra, es el establecimiento de un Programa Agrario que permite acceder al campesinado a la tierras, formalizando títulos, construyendo infraestructura, dando estímulo a la producción cooperativa y poniendo en marcha un plan de seguridad alimentaria, de desarrollo social, educación y salud.
Otro de los puntos relevantes son los derechos y garantías del ejercicio de la participación política a partir del cese del fuego, la dejación de armas y la sustitución de cultivos de uso ilícito, en un proceso controlado por la UNASUR y la ONU.
Por último, se aplicará una Justicia Transicional típica en la posterioridad de una guerra.

Como últimas noticias, las encuestas arrojan que más del 60% de los votantes se inclinaría por el SÍ. 
Además, el miércoles, el Presidente Santos anunció que se hará pública la negociación de la paz con el Ejército de Liberación Nacional, la última guerrilla activa, proceso que será mediado por Ecuador.