Javier Tolcachier, en su columna semanal sobre la región latinoamericana, comentó la situación actual que se vive en el continente ante el incremento de la desintegración entre los países de la Patria Grande.

En estos últimos 15 años, la integración latinoamericana generó una gran cantidad de convenios y tratados entre los países para intentar solucionar problemas de equidad y desarrollo que compartían y comparten todas las naciones de América del Sur, en la búsqueda constante de una unificación soberana y emancipadora.
Actualmente, eso está cambiando, al tiempo que aumenta la subordinación sobre los grupos hegemónicos y más concentrados de la economía mundial. Según Tolcachier, la excusa de “volver al mundo” intensifica el sometimiento a los poderes centrales, a la globalización y a los tratados de libre comercio indiscriminado.

Haciendo un repaso por la historia política, económica y social de Sudamérica, el MERCOSUR surge en 1991 dentro del contexto neoliberal de época que proponía una apertura al comercio internacional. En el Tratado de Asunción, firmaron como países fundadores: Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay. Al tiempo, se unió Venezuela y, en proceso de adhesión, se encuentra el Estado Plurinacional de BoliviaCon la llegada del Siglo XXI, el MERCOSUR se alejó de su lógica mercantil para instaurar políticas más integradoras sobre Derechos Humanos y el mejoramiento de la calidad de vida de la gente.

Siguiendo por su estructura orgánica, el MERCOSUR gobierna a través de una presidencia pro témpore que va rotando cada seis meses según el orden alfabético de cada Primer Mandatario de los países miembros. Hoy en día, Tabaré Vázquez, Presidente de Uruguay,  preside el órgano internacional y, en pocos días, deberá traspasar la máxima representación a Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela. Este hecho, está generando una discusión interna dentro del MERCOSUR, ya que Argentina, Brasil y Paraguay se resisten a la potestad de Venezuela por desacuerdos ideológicos.

Jurídicamente, esta situación puede devenir en un Golpe Inconstitucional dentro del propio bloque latinoamericano que persigue las consignas de la campaña internacional y generalizada que intenta aislar, separar y bloquear a Venezuela tanto de la OEA como de todo el mundo para someter, suspender y sancionar a dicho país por no continuar en la línea del Nuevo Orden Mundial.
Sin embargo, la argumentación insostenible que más se repite es que Venezuela podría obstaculizar el Tratado de Libre Comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea. Algo indefendible, ya que al convenio sólo lo tendrán los cuatro países fundadores con la UE.

Justamente, este Tratado de Libre Comercio entraña grandes peligros para la sociedad argentina, ya que establece cuotas y plazos en la exoneración de impuestos a la importación. Los grandes exportadores agropecuarios y latifundistas de la oligarquía argentina se verán ampliamente beneficiados con una gran cantidad de divisas pero sin generar nuevos puestos de trabajo, mientras que la apertura indiscriminada de las importaciones destruiría a los pequeños y medianos empresarios que se alimentan de la industria nacional.