En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado, informativo FARCO habló con Lucía Pena, integrante de la Consejería Para la Prevención de Violencia Obstétrica, unas de las violencias de género más “invisibilizada” y “naturalizada”.Nos cuesta mucho darnos cuenta de que nos demos cuenta de cuándo somos víctimas de este tipo de violencia“, explicó Pena.

El trabajo de la Consejería consiste en acompañar y otorgar asesoramiento a las personas gestantes para confeccionar un plan de parto. “Les recomendamos a todas que lo hagan y se lo presenten a los profesionales que van a acompañar, porque es una forma de empoderarse de lo que puede llegar a pasar cuando entran a la institución”, remarcó.

El plan de parto dice lo que la persona gestante acepta o no en el momento que ingresa al hospital: si decide estar acompañada o no, elegir la posición en la que va a parir, que no la separen del bebé, entre otras pautas, que se confeccionan a partir de la Ley de Parto Respetado, sancionada en el 2004 en Argentina y reglamentada once años después, en el 2015.

Como el parto es algo de lo que no se habla o se minimiza, o pareciera que es algo que tenemos que soportar, no sabemos lo que nos puede pasar cuando entramos a la institución. Muchas veces, desde que ponemos el pie en la institución, hay una cadena de intervenciones para acelerar el proceso, y si no aparecen los tiempos que los profesionales quieren, te realizan una cesárea”, explicó Pena, y continuó: “Nuestro país tiene el índice de cesárea muy por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. Esto incrementa en el sector privado, porque estamos en un mundo no solo patriarcal sino también capitalista, donde muchas veces se hacen negocios con la salud de las mujeres”.