Todos saben, y por lo tanto es habitual, por lo menos en la mayoría de personas que disfrutan al festejar, divertirse, vestir disfraces y bailar al ritmo de timbales, que el mes de febrero es el mes de los carnavales y los corsos populares en todo el mundo y particularmente en nuestro país. También es de público conocimiento “al menos entre los espíritus carnavaleros”, que esta festividad arrastra una vasta tradición histórica que se remonta a los pueblos de la antigua Sumeria pasando por los egipcios, siendo difundidos posteriormente en toda Europa por el imperio Romano. Bueno. No todos conocen ese dato, pero “la mayoría” sabe que los Carnavales no son un invento de este siglo ni mucho menos, sino que provienen de lo más remoto de nuestra historia. En América esta tradición popular bajó de los barcos de los colonizadores Españoles y Portugueses e inmediatamente se combinó y enriqueció con las costumbres y ritos nativos. Se estima que en América los primeros corsos tuvieron lugar hacia mediados del siglo XVIII y sus características fueron variando y mutando dependiendo de la región y los grupos étnicos y culturales intervinientes. En la Argentina se celebran extraoficialmente aproximadamente desde el siglo XIX y su desenlace acarrea una cruda historia de prohibición y censura por parte de los distintos gobiernos que veían en esta festividad popular una amenaza. Lo cierto es que para los pueblos “el carnaval representa una clara manifestación de regocijo, alegría y felicidad colectiva” de modo que permite expresar sentimientos y sensaciones diversas que se transforman en actos de liberación espiritual.

Los feriados de carnaval fueron establecidos en nuestro país en 1956 y en 1976 fueron eliminados del calendario oficial por la dictadura genocida de Videla, Massera y Agosti en el denominado “proceso de reorganización nacional”. Desde 2011 los carnavales han vuelto a ser incluidos en la grilla de feriados Nacionales por iniciativa del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como una forma de recuperar el patrimonio cultural perdido en los años de oscuridad en donde las mayorías populares no podían expresarse libremente. Este año los corsos y carnavales populares tendrán lugar en todo el país a lo largo del mes de febrero y el feriado se cumplirá los días 16 y 17 del mismo mes. Por este motivo debemos decir que el 2015 será otro año más en el que los Argentinos vamos a poder gritar nuevamente en libertad ¡¡TENEMOS CARNAVAL!!.

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