En el marco de CTEP (Confederación de trabajadores de la economía popular) y de la lucha por Tierra, Techo y Trabajo, en el programa “LAS 3 T”  nos enfocamos en el trabajo y más específicamente las unidades productivas de la rama textil. Estuvimos conociendo y dialogando con diferentes polos textiles para dar cuenta de cuales son la principales problemáticas por las que atraviesan, como se organizan, y que proyectos tienen hacia el futuro.  Las principales dificultades son a nivel general la apertura de la industria internacional, lo que genera un debilitamiento para los pequeños talleres o emprendedores en dos aspectos: en la producción y en la comercialización.

Las unidades productivas muchas veces  se ven afectados por la falta de máquinas y herramientas que le permiten producir con variedad y calidad lo que ofrecen. A su vez también se les imposibilita tener un espacio de trabajo propio que concentre y organice la producción, también el constante aumento del costo de los insumos que frena aún más la posibilidad de competir con las grandes empresas.

En cuanto a la comercialización de las producciones, se dificulta ofrecer sus productos por varias razones, entre ellas la existencia de los conocidos talleres de costura clandestinos que precarizan y explotan a los trabajadores pudiendo los jefes competir en el mercado de las grandes marcas.
Las unidades productivas populares buscan otras alternativas como lo son las ferias u otros espacios de comercialización, pero aún así no lo logran debido a la represión policial que sufren y hasta la pérdida de sus productos por participar de ellas.

Es larga la lista de problemáticas y dificultades, igualmente,  los compañeros y compañeras se siguen organizando y buscan alternativas a la vez que luchan y exigen al Estado que se reconozcan sus derechos a un trabajo y salario digno. Ejemplos de organización y lucha son el centro de formación e innovación textil “Overola” del Movimiento Carlos Mugica, El polo textil del M.T.E (Movimiento de trabajadores excluidos) y el polo textil del Encuentro de Organizaciones. Ellos pudieron dar algunas respuestas a las necesidades antes mencionadas.

“Overola” es un espacio que da respuestas a aquellas problemáticas que puedan dificultar la producción de la demanda de trabajadores y trabajadoras textiles. Cuenta con 3 ejes de trabajo: Formación profesional, asistencia técnica o asesoramiento en diseño y producción, y la producción específicamente. Entre sus talleres de capacitación dictan: diseño de indumentaria, costura industrial, operador de máquinas industriales para la confección, intervenciones indumentarias, etc. Overola busca estrategias para poder competir con los productos importados o generar nuevas ideas o productos que permitan tener nuevos clientes que mantengan el flujo de consumo.

El polo textil del M.T.E es un grupo de trabajadores y trabajadoras que se organizaron con el objetivo de mejorar sus condiciones laborales. Como lo dice unas de sus inscripciones en la pared del taller: “la casa para vivir, el polo para producir”. Decidieron buscar un espacio que centralice el trabajo y la producción textil. Poseen aproximadamente veinte máquinas y son veinte los trabajadores y trabajadoras que conforman la cooperativa. Sus objetivos son terminar con el proceso de conformarse en cooperativa y obtener la personería jurídica, lo que les permite un mejor acceso al mercado, y a su vez poder acordar que el estado contrate su trabajo, por ejemplo para producir ropa de trabajo o sabanas para los hospitales.

El polo textil del E.O (Encuentro de Organizaciones) trabaja desde diferentes barrios de Córdoba y alrededores. Anta la necesidad de reunir fuerzas para acabar con las injusticias y trabas que pone el estado surge un encuentro organizado por ramas, para acompañar, fortalecer y articular todos los talleres y emprendimientos que se están llevando a cabo. El objetivo es generar nuevos proyectos, que se visibilice su trabajo textil, seguir organizándose, que todas las unidades productivas sigan ampliándose y que se constituyan en cooperativas.

Así es como se buscan alternativas y estrategias que permitan avanzar hacia la dignidad de los trabajadores y trabajadoras de la Economía popular. Todas ellas hacen hincapié en generar espacios colectivos de unión que beneficie a todos sus miembros.

En conclusión exigen que se visibilice su trabajo, que haya políticas públicas que garanticen y aseguren las mejoras de las condiciones de trabajo. Las unidades productivas populares no quieren enriquecerse, luchan  para que su trabajo sea digno y su salario también. No buscan la ganancia máxima, si no que quieren que se garantice la dignidad de los compañeros y compañeras, la cultura del trabajo, la integración comunitaria y la armonía social.