(Ansol).- Desde hace un mes, los empleados vienen reclamando la continuidad de sus puestos de trabajo, luego de que encontraran la fábrica sin gran parte de la maquinaria textil, tras haber tenido quince días de vacaciones otorgadas por la patronal.

En un claro movimiento de vaciamiento, los dueños Diego y Hernán Puerta, cerraron la planta ubicada en el Parque Industrial de Neuquén, retiraron la maquinaria y anunciaron a las obreras que no continuarían trabajando.

“Estamos esperando que tanto la Secretaría de Trabajo como el Gobierno, que fue el que benefició a estos empresarios con un crédito del Iadep de 11 millones de pesos, nos dé una respuesta”, dijo al periódico Rio Negro, Marina Catilao, delegada de las trabajadoras.

Denuncias de amenazas y violencia de género.

Otro de los puntos que emergieron con los reclamos, fue la continua agresión que sufrían las empleadas por parte de los dueños, que las intimidaban con prenderlas fuego o agredir a sus familiares si llegaban a realizar cualquier tipo de protesta.

“Después de años de amenazarnos, perseguirnos, acosarnos e intentar dividirnos para hacer lo que querían con nosotras, los Huerta no lograron hacernos bajar los brazos y hoy estamos todas juntas defendiendo lo nuestro”, indicó Norma Brizuela a La Izquierda Diario.

En el país, situación similar.

Según publicó CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) en un comunicado, el rubro textil fue uno de los mas afectados por la apertura de las importaciones, ya que crecieron casi 30% el año pasado, tanto en montos como en kilogramos importados. Casi todos los sub-rubros de las partidas arancelarias 61 y 62 aumentaron.  Camperas y abrigos tuvieron un alza de 34% en valor y 37,5% en kg; y trajes, conjuntos, chaquetas, pantalones y shorts, 39,6% en importe y 45,9% en kg. En el primer mes de 2017 se observó un incremento anual de 30,7% en dólares en las importaciones y de 70,7% en kg.

El año pasado las ventas minoristas anuales de indumentaria cayeron 7,8% según el indicador de CAME, cerraron fábricas y la industria vio cómo se desvanecían más de 10 mil empleos. Pero el problema es más grave si se cuantificara todo lo que ingresa a la Argentina de contrabando por las fronteras con Chile, Paraguay y Bolivia principalmente.