Este año se cumple 16 años de una de las luchas ambientales más emblemáticas de Córdoba y del mundo.

Era el inicio de la Argentina post 2001 y desde distintos puntos del país, emergieron organizaciones e inéditas formas de reclamos, ayudas comunitarias y organizaciones de lucha, bajo un descontento generalizado.

Una de las situaciones que se vive hasta ahora es la venta permanente de soja a otros países. En ese entonces, los barbijos brotaban por las casas y calles de tierra en barrio Ituzaingó Anexo, al sur de la ciudad, fuera de la Circunvalación, pegado al asentamiento industrial metal-mecánica y a la frontera agrícola. La situación es tal que hasta el año pasado había 114 niños testeados con agroquímicos en la sangre.

A partir de las movilizaciones de las Madres, se declaró la emergencia sanitaria del barrio, más la promulgación de ordenanzas tanto para el barrio como para toda la provincia de Córdoba para crear franjas de protección contra las fumigaciones, más la instalación del Centro de Salud del barrio.

Se esperaba que para mediados del año 2017 comience un nuevo juicio por las fumigaciones en Ituzaingó Anexo, que a diferencia del 2012, donde la sentencia fue por mal uso de residuos peligrosos, aquí se apunta a la contaminación dolosa, es decir, la relación entre los agrotóxicos y la salud.

Pero aún las madres no han tenido respuesta y muchos de los que presentaron los primeros juicios ya no están, debido a las enfermedades y los problemas que trae aparejado haber convivido con los venenos que se usan para las grandes plantaciones, muchos han fallecido.

Frente a esto y como forma de lucha, las madres de Ituzaingo organizan desde hace cuatro años la “ronda de los barbijos” donde piden una sentencia firme por parte del tribunal superior, donde las madres volverán a presentarse como querellantes de la primera causa madre.

Vita Ayllon, referente de las madres, reflexiono lo siguiente: “nos movilizamos en abril del mismo año, para que nos hicieran análisis del agua y aquí nos enteramos que teníamos agrotoxicos y metales pesados en el tanque que suministra agua al barrio”.  Y siguió, “lo que producían los agrotoxicos, lo teníamos en cada vecino”.

Entrevista radial: