Vecinos de Costa Canal en el km. 8 del viejo camino a Montecristo reclaman la presencia de la Municipalidad con soluciones concretas a la crítica situación social por la que atraviesan. “…Nos recibieron, nos prometieron y aún no han cumplido”, manifestaron los vecinos al móvil de Radio Comunitaria la Ranchada.
Son unas 150 familias viviendo en situación de mucha precaria y padecen muchas necesidades. Los techos de las casas son de madera y se llueven. No tienen luz, ellos mismos se vieron en la obligación de hacer las conexiones por su cuenta, con el riesgo que ello implica, poner en riesgo su propia vida y la de sus hijos.

Lo mismo sucede con el servicio de agua. No tienen agua potable, juntan el agua de las lluvias y para lavar la ropa usan el agua del canal. Los vecinos aseguraron que están dispuestos a poner su propia “voluntad” y mediante el sistema de ayuda mutua, realizar el “tendido”, pero no tienen los elementos necesarios.

La Municipalidad de Córdoba prometió facilitarle los materiales, pero nunca los enviaron. “Les pedimos que nos ayuden con la manguera, pero fue una burla la que nos hicieron, nos trajeron solo 300 mts. que obviamente no alcanza para nada” expresan los vecinos. También hay una pérdida de gas de un caño maestro que pasa por debajo de las viviendas. Desde la empresa prestataria del servicio fueron a verificar y dijeron que debían ser evacuados porque corren peligro.
En varias ocasiones, los vecinos, optaron por cortar la ruta para ser escuchados y para que la Municipalidad los “vea” y se acuerde de ellos, porque parecería que no fueran vecinos de ésta ciudad. “Nunca vinieron a la villa”.

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“Después de un corte, nos atendió el señor Walter Ferreyra del área social de la Municipalidad, nos prometió algunas soluciones sin embargo hasta el día de hoy la Municipalidad no dio solución de nada. Lo único que hicieron fue mandarnos unos metros manguera y por supuesto la policía para que nos reprimiera, inclusive sin tener en cuenta la presencia de menores en el lugar.”
Otra situación preocupante es la falta de acceso a la salud y a la educación. Una de las vecinas dijo que desde el dispensario de la zona les negaron la atención, en más de una oportunidad. Además, las instituciones educativas del sector no les aceptan a sus hijos para que puedan asistir a clases.