“Estamos en un contexto social y económico cada vez más tenso”, señaló Reynares, al tiempo que recordó que la campaña comenzará formalmente el 17 de agosto. “Las medidas para contener la inflación son a costa de una recesión brutal, que empieza a debilitar el apoyo al gobierno nacional”, sostuvo, aunque aclaró que Javier Milei mantiene una base firme de respaldo, “sobre todo en esta provincia y en esta ciudad”.
Respecto al peso institucional de las legislativas, Reynares destacó que en países como Argentina —y también en Estados Unidos— se celebran elecciones de medio término que muchas veces funcionan como un plebiscito sobre el oficialismo. “En vez de discutir el Parlamento, discutimos si se apoya o no al Gobierno”, explicó. Y agregó que, en paralelo, las oposiciones suelen aprovechar ese momento para sumar voces críticas en las Cámaras.
Consultado sobre el comportamiento electoral esperado, el politólogo sostuvo que “probablemente Milei conserve un respaldo importante, pero no plebiscitario”. En esa línea, estimó que “el oficialismo podría rondar los 40 puntos a nivel nacional”, aunque aclaró que ese porcentaje no sería suficiente para impulsar grandes reformas sin negociaciones complejas en el Congreso.
Otro de los elementos destacados por Reinares es la relación entre el Gobierno nacional y los ejecutivos provinciales. “Los jefes políticos de las provincias negocian durante los cuatro años recursos económicos a cambio de apoyos legislativos”, apuntó. En ese marco, señaló que el Ejecutivo nacional suele tener como estrategia “fragmentar a las oposiciones provinciales para debilitar a sus gobiernos”.
Sobre la situación específica de Córdoba, el analista marcó un tablero cambiante: “Parece que Schiaretti va a jugar, lo cual puede ordenar el peronismo cordobés y hacer que Natalia de la Sota se quede dentro del PJ. Pero si él no compite, ella podría ir por fuera, reconfigurando todo el mapa”. También consideró que De la Sota ha logrado “construir un lugar de enunciación propio”, más allá del peso de su apellido, y que su posicionamiento influirá en el espacio nacional-popular local.
Respecto a la derecha, Reynares subrayó que “muchas veces no se le da importancia, pero juegan fuerte”. Mencionó que figuras como Héctor Baldassi y Oscar Agost Carreño están buscando negociar con el peronismo provincial, y que la estrategia de Llaryora es clara: necesita una competencia lo más fragmentada posible.
En cuanto a La Libertad Avanza, diferenció entre “puristas y negociadores”. Del primer grupo, destacó a Gabriel Bornoroni y a nuevas caras como Verónica Sikora y Evelyn Barroso, ligadas al evangelismo y al conservadurismo. Por el lado más pragmático, mencionó a Franco Mogetta, aunque señaló que en los últimos días su visibilidad cayó. “Igual, el que menos se ve a veces es el que termina apareciendo al final”, apuntó.
Finalmente, el politólogo trazó una crítica dura al presente de Rodrigo de Loredo. “Está en el peor de los mundos posibles: sin estructura territorial, con poco apoyo interno y volviendo a pedir lugar después de haberlo perdido todo”, señaló. Y remató con una advertencia general: “Quien no se arriesgue a hacer política en mayúsculas puede terminar como De Loredo: negociando desde afuera, sin peso real”.
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