La ciudad de Córdoba amaneció este martes con una nueva jornada de protesta por parte de taxistas y remiseros, quienes se concentraron desde las 10:00 frente al Concejo Deliberante para expresar su rechazo al proyecto de ordenanza que busca regular las aplicaciones de transporte, como Uber, DiDi o Cabify.
La convocatoria se realizó bajo la consigna “Taxis y remis, todos unidos”, en un llamado a la unidad del sector frente a lo que consideran una amenaza directa a sus fuentes de trabajo. El conflicto gira en torno a la intención del oficialismo de aprobar una normativa que habilite el funcionamiento legal de estas plataformas mediante permisos sin cupo fijo, una medida que, según los choferes tradicionales, podría “destruir” al sector formal.
El móvil de La Despensa se hizo presente en el lugar y dialogo con Daniel Juncos, quien afirmó: «si quieren estar autorizados, por lo menos que se arrimen a lo que el taxi hace, porque si yo no creo que a ellos les alcance tanto, les sirva tanto esto, porque al ser la forma en que están trabajando, la plata que hacen, ilegalmente la están haciendo, no sé cómo le alcanzan, porque a nosotros no nos alcanza ni para comprar una bomba».
El punto más conflictivo del proyecto es la posibilidad de otorgar permisos ilimitados para vehículos que operen mediante apps, sin los controles ni regulaciones que actualmente rigen a taxis y remises. Desde el gremio, denuncian que esto abriría la puerta a una competencia desleal, donde ellos deben pagar seguros especiales, cumplir con inspecciones técnicas y someterse a tarifas oficiales, mientras que las plataformas operan con condiciones más flexibles.
A la par del conflicto, la propia empresa Uber manifestó su desacuerdo con el proyecto, aunque desde otra perspectiva: rechazó la propuesta del oficialismo que busca establecer un cupo de hasta 3.998 licencias para autos que trabajen con apps. Desde la empresa sostienen que el servicio debe ser libre y sin restricciones de cantidad de unidades.
El Concejo Deliberante todavía no definió una fecha concreta para el tratamiento del proyecto, pero en las últimas semanas la presión de los distintos sectores involucrados ha ido en aumento. Mientras el oficialismo insiste en avanzar con una regulación para ordenar una actividad que hoy funciona en la informalidad, desde el sector tradicional advierten que esta medida podría ser “el golpe de gracia” para miles de choferes que vienen perdiendo ingresos desde hace años.
Los trabajadores aseguran que no están en contra de la modernización, pero exigen condiciones igualitarias: que las aplicaciones sean reguladas bajo las mismas exigencias que taxis y remises. Además, reclaman una mesa de diálogo real donde se escuche al sector formal antes de votar cualquier cambio.