Por primera vez en la historia científica del país, una expedición argentina está transmitiendo en tiempo real desde el fondo del océano Atlántico. Se trata de la campaña “Underwater Oases of Mar Del Plata Canyon: Talud Continental IV”, una misión sin precedentes impulsada por el CONICET, con el apoyo del Schmidt Ocean Institute, que explora uno de los sectores más inexplorados y biodiversos del mar argentino: el Cañón Mar del Plata, ubicado a unos 200 kilómetros de la costa bonaerense.
A bordo del buque de investigación Falkor, 30 científicos argentinos recorren un área marina prácticamente desconocida, donde convergen las corrientes cálidas del Brasil y las aguas frías de las Islas Malvinas, generando un ecosistema único y altamente diverso.
La expedición marca un hito en la investigación oceanográfica argentina al ser la primera en utilizar en aguas nacionales el vehículo operado remotamente (ROV) SuBastian, una herramienta de última generación capaz de sumergirse hasta los 3.900 metros, recolectar muestras sin dañar el entorno y capturar imágenes submarinas en ultra alta definición.
En esas profundidades, la oscuridad es total, la presión es extrema y las temperaturas bordean los 0°C, condiciones que no impiden que la vida prolifere en formas sorprendentes. El ROV permite a los investigadores observar directamente hábitats que hasta ahora eran inaccesibles.
La campaña, de 19 días de duración, representa una fuerte inversión: el robot SuBastian tiene un costo estimado de 5 millones de dólares, y el operativo completo requiere otros 2,5 millones de dólares adicionales, financiados en gran parte por el Schmidt Ocean Institute y subsidios internacionales.
En cada inmersión, los investigadores se topan con una fauna tan rica como inesperada. Ya han registrado corales de agua fría, moluscos, estrellas de mar, crustáceos y peces abisales, algunos nunca antes vistos en esta región.
La transmisión en vivo también se convirtió en un fenómeno de divulgación: usuarios que siguen el recorrido han apodado a algunas criaturas, como una Benthodytes violeta llamada «Batatita» y una estrella de mar bautizada como «Patricio Estrella», haciendo referencia al personaje de dibujos animados.
Además de documentar la increíble biodiversidad, el equipo ha detectado residuos humanos y microplásticos, lo que pone en evidencia la presencia e impacto del hombre incluso en las profundidades más remotas del océano.
Los datos recolectados incluyen información clave sobre la biogeografía, ADN ambiental, dinámica de sedimentos, carbono azul y reproducción de especies. Estos serán fundamentales no solo para fines académicos, sino también para el desarrollo de modelos predictivos de impacto ambiental, con potencial uso por parte de industrias como la petrolera.
Uno de los pilares del proyecto es la divulgación científica. A través de YouTube, la expedición se transmite casi las 24 horas, con imágenes impactantes del fondo marino y comentarios en vivo de los propios investigadores, quienes interactúan con el público, responden preguntas y explican sus hallazgos en un lenguaje accesible.
Esta estrategia de comunicación logró cifras récord: según Real Time Rating, la transmisión fue la más vista durante la medianoche de un miércoles, superando incluso a los principales canales de televisión nacionales.
Además de la difusión en redes, los investigadores planean producir material educativo para escuelas, museos y clubes de ciencia, así como modelos 3D de las especies más emblemáticas.
Todo el material será de acceso libre y gratuito a través de plataformas como CONICET Digital, OBIS (Sistema de Información Biogeográfica Oceánica) y GenBank, reforzando el compromiso con la ciencia abierta y colaborativa.
Esta campaña da continuidad a una serie de exploraciones anteriores (Talud Continental I, II y III), realizadas entre 2012 y 2013, que ya habían revelado una sorprendente diversidad y decenas de especies nuevas para la ciencia.