“Este año va a ser una concentración, no una marcha. Convocamos a las 17:30 frente a Tribunales 1, porque siempre hemos sido criminalizados y, en este contexto, decidimos tomar la calle de esta manera que también nos fortalece como familias”, explicó.
Sanso destacó que en cada convocatoria se suman nuevos casos. “Lamentablemente nos encontramos con familiares nuevos que se acercan con su dolor. Eso nos une y nos da fuerza para seguir denunciando a los gobiernos y a todo este sistema que encubre”, señaló.
En diálogo con La Ranchada, compartió datos de un informe elaborado por el investigador Leandro Rosa: “Entre 2003 y 2025 Córdoba tuvo seis gestiones, tres gobernadores, once ministros de seguridad y once jefes de policía. Cada gestión estuvo atravesada por algún escándalo: crímenes encubiertos, narcoescándalos, contrabando. Ningún gobierno estuvo exento de un ‘quilombo policial’”.
En cuanto a la violencia institucional, aseguró que “las cosas no han cambiado mucho”. Mencionó el acompañamiento a familias como la de Tomás Fradeja, quien será recordado en esta jornada a un año de su asesinato.
La concentración incluirá una merienda popular con mate cocido y pan casero elaborado por mujeres que sostienen merenderos en barrios populares como Cortaderos y Argüello. Además, habrá micrófono abierto, radio en vivo y actividades culturales como serigrafía colectiva.
“Invitamos a acercarse con un alimento no perecedero para poder seguir sosteniendo dos comedores y copas de leche que se mantienen en los barrios”, detalló Sanso.
Consultada sobre el vínculo con el Ministerio de Seguridad, la referente denunció la falta de diálogo: “A nosotros nunca nadie nos atiende. Para que me recibieran en Fiscalía General tuve que encadenarme nueve horas en la puerta de Tribunales. Solo así me atendieron, cuando salí en los medios nacionales”.
“Para el poder seguimos siendo las madres de los pibes que ‘algo habrán hecho’. Pero nosotros lo dejamos claro: no tapamos el sol con un dedo, sabemos lo que pasó, pero una persona muerta ya no puede ser juzgada. Lo que denunciamos es que fueron asesinados con tiros por la espalda y con pruebas manipuladas”, agregó.
En primera persona, Sanso recordó el caso de su hijo Rodrigo Sánchez, asesinado hace diez años. “Me llevó nueve años conseguir que condenen al policía Lucas Gastón Carranza, que le disparó por la espalda a menos de tres metros. Logré un fallo, pero con una condena vergonzosa: tres años en libertad condicional, pese a que estaba bajo los efectos de varias drogas al momento del crimen”.
“Siempre digo a las familias que no abandonen. Ningún pibe merece morir así. Seguimos luchando por los que ya no están, denunciando las muertes en contexto de encierro, las desapariciones en democracia, y seguimos gritando basta de gatillo fácil”, concluyó.
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