En un plenario regional celebrado en un ícono de las luchas populares, referentes y vecinos de barrios cordobeses debatieron demandas urgentes, criticaron el silencio oficial y fortalecieron estrategias de unidad y esperanza ante la profunda crisis económica y social.
El Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de Córdoba llevó a cabo un significativo plenario regional el pasado 23 de agosto en el espacio museo de la cervecería de barrio Alberdi, un lugar emblemático de las luchas populares. El encuentro contó con la participación de Javier Montalvo, referente provincial del MTE Córdoba, así como del referente nacional Nicolás Caropresi, y congregó a numerosos vecinos y vecinas de distintos barrios de la ciudad, junto a delegaciones de organizaciones sociales, la iglesia y sindicatos.
El objetivo principal de esta asamblea fue generar un espacio para que los compañeros y compañeras, trabajadores del sector informal y habitantes de barrios populares, pudieran expresar las demandas que a menudo no son levantadas por los referentes. Durante el plenario, se abordaron múltiples urgencias que afectan directamente la vida cotidiana: el fortalecimiento de las cooperativas, el acceso a la salud, la necesidad de aumentar el programa Potenciar y evitar su baja definitiva, y la apremiante emergencia alimentaria.
También se puso de manifiesto la preocupación por la desfinanciación de las obras de integración urbana por parte del gobierno nacional, lo que impacta gravemente en servicios esenciales como el agua potable, la electricidad, las calles y la red cloacal en los barrios. Otros puntos clave fueron la exigencia de salarios para las compañeras sociocomunitarias y el fortalecimiento de los espacios que trabajan en el consumo problemático, muchos de los cuales están cerrando.
Javier Montalvo, en diálogo con La Ranchada, destacó que el debate giró en torno al ajuste brutal sobre la economía y la creciente violencia social, que incluye la represión a trabajadores como los cartoneros que buscan subsistir con su trabajo en la calle. Los participantes no solo criticaron las medidas del gobierno nacional, sino también el silencio y, en algunos casos, el voto favorable de los gobiernos provincial y municipal a políticas que están arrebatando derechos que tanto costaron conquistar.
Se evaluaron estrategias de articulación con sindicatos, la iglesia y otras organizaciones, enfatizando que la unión y la organización comunitaria son la única vía para salir adelante. La conclusión fue un firme compromiso de no bajar los brazos en la lucha por la dignificación del trabajo, la recuperación de derechos y la mejora de la calidad de vida en los barrios, apostando por leyes, proyectos y programas que ofrezcan soluciones de fondo y no meros paliativos temporales.