Tras varios días de especulaciones, el Gobierno nacional confirmó que Alejandra Monteoliva será la nueva ministra de Seguridad en reemplazo de Patricia Bullrich, mientras que Carlos Presti asumirá en Defensa. Para comprender el alcance del cambio y el rumbo que puede tomar la política de seguridad, La Despensa de La Ranchada dialogó con Valeria Plaza, abogada, doctora en Ciencias Sociales, docente de la UNC e investigadora en seguridad y políticas públicas.
Plaza explicó que Monteoliva es una figura conocida en Córdoba por haber ocupado cargos de gestión en la provincia. “Me parece que a Alejandra la conocemos porque ha ocupado cargo de gestión en la provincia de Córdoba”, señaló. Y aunque en estos días se recordó especialmente “el lamentable rol que ocupó en relación a la gestión del autoestralamiento policial”, destacó que su trayectoria es más amplia y que también se formó en modelos aplicados en otros países: “El ayudar gestionan que es interesante en Colombia si esto puede ser aplicado. Lo que hace es incrementar el presupuesto de seguridad”.
La especialista retomó su análisis cuando mejoró la comunicación: “Efectivamente no reducen la generosidad sino que siguen los modelos más violentos”. Como ejemplo mencionó lo ocurrido en Río de Janeiro, donde políticas de mano dura derivaron en episodios con “un saldo letal altísimo, donde vimos a niños y niñas que han sido asesinados”. Según Plaza, esa línea de acción “para nada reduce la conflictividad, sino que más bien se incrementa”, generando nuevas olas de violencia.
Para la investigadora, Monteoliva representa continuidad respecto del enfoque de Bullrich, aunque con otro estilo: “Tiene un perfil mucho más técnico, un perfil más bajo en lo polémico de los dichos, pero que en algún punto creo, lo ha demostrado en su gestión, que representa lo mismo”.
La docente también analizó la influencia de doctrinas latinoamericanas como las de Bukele y Ecuador, que Monteoliva ha estudiado y que podrían marcar su gestión. “Monteoliva se ha formado también a partir de este pensamiento y también me parece que lo va a traer sumado a la formación junto a Patricia Bullrich”, planteó.
Para Plaza, esto se enmarca en un discurso “más experto” que apunta a sectores sociales donde el discurso más confrontativo de Bullrich no tiene tanto impacto. “Ya el modelo Bulrich, de esta cosa de felicitar a los gendarmes que disparan por la espalda, a los policías que han cometido violencia institucional, es un modelo que para algunos sectores medios más vinculados a un espacio un poco más formado no recae. Entonces apela en este discurso un poco más experto, pero que tiene que ver con el mismo modelo”.
La investigadora remarcó que los problemas de inseguridad no pueden desligarse de la situación económica y social: “Muchos de los problemas de inseguridad tienen que ver también con la crisis que existe económica, la crisis que existe estructural, social, etcétera, que no se va a resolver con más policía que el modelo de Monteoliva”.
Plaza también se refirió al reciente anuncio, encabezado por Bullrich y Monteoliva, sobre la creación de una policía migratoria. “Realmente uno se pregunta, ¿los problemas de inseguridad en Argentina tienen que ver con la migración? En primer lugar, no hay datos oficiales que puedan ratificar eso”, afirmó. Y sostuvo que, aun en el caso de que hubiera delitos vinculados a población migrante, existen abordajes más razonables: “Pensar políticas migratorias en un sentido, en un enfoque en los derechos humanos”.
“No va a resolver nada de esto que decíamos, crear una nueva patrulla que genere una nueva persecución”, advirtió, y recordó que en todas las estadísticas disponibles “no son los más relevantes estadísticamente”, del mismo modo que ocurre cuando se busca bajar la edad de punibilidad.
De cara al recambio del 10 de diciembre, Plaza consideró que puede haber continuidad en la línea actual: “Seguimos hoy no es claramente correcto para reducir la letalidad, pero también es cierto, la criminalidad, incluso también a las tasas delictivas”. Remarcó que Argentina mantiene “una tasa de menos de un dígito que es muy baja en relación a los otros países de Latinoamérica” y destacó la baja tolerancia social a políticas abiertamente violentas: “Creo que es una semblante que nos deja la dictadura… hay un repudio social a la violencia que se pueda poner en algún límite y que no incremente esta política”.
Escuchá la nota completa con Valeria Plaza acá:
LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón

