La herramienta digital, impulsada por más de quince organizaciones sociales y de derechos humanos, busca sistematizar información, visibilizar abusos y construir un archivo colectivo que aporte a la rendición de cuentas de las fuerzas de seguridad.
La plataforma, disponible a través de internet, había sido presentada en noviembre pasado en el Museo de Antropologías y ahora inicia una etapa clave: la de recepción activa de reportes, carga de testimonios y generación de datos abiertos sobre prácticas violentas o irregulares. Sus impulsores remarcan que se trata de un espacio colaborativo, pensado tanto para víctimas directas como para testigos que cuenten con registros útiles para documentar los hechos.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la posibilidad de realizar denuncias seguras sin necesidad de identificarse. El sistema admite la incorporación de textos, fotografías, videos y distintos tipos de archivos que ayuden a reconstruir lo ocurrido. Si bien el envío de información no implica automáticamente una presentación judicial, las organizaciones que integran el colectivo ofrecen acompañamiento legal gratuito para quienes deseen avanzar con acciones en la Justicia.
Desde el equipo responsable señalaron que la iniciativa apunta a democratizar el acceso a mecanismos de denuncia y a reducir el miedo que muchas personas sienten al momento de exponer situaciones de abuso. Subrayaron además que cualquier ciudadano puede aportar material y formar parte del proceso de documentación, en un esquema abierto que busca ampliar la participación social.
Otro de los objetivos estratégicos es llegar a los barrios populares, donde —según advierten las organizaciones— la violencia policial suele registrarse con mayor frecuencia y, al mismo tiempo, encuentra más obstáculos para hacerse visible. En ese sentido, remarcaron que la plataforma está pensada especialmente para jóvenes y familias que atravesaron este tipo de situaciones, con la intención de que puedan apropiarse de la herramienta y utilizarla como respaldo.
Más allá de la carga de denuncias, el Mapa se propone acompañar a las víctimas, fortalecer redes comunitarias y producir información que pueda ser utilizada por organismos de derechos humanos, investigadores y periodistas. La sistematización de casos permitiría identificar patrones, zonas críticas y modalidades recurrentes, aportando una mirada más amplia sobre el fenómeno en la provincia.
Los impulsores del proyecto destacaron que la metodología ya demostró su utilidad en investigaciones recientes. Entre los antecedentes mencionaron el caso de Pablo Grillo, donde el análisis de imágenes tomadas por medios y testigos permitió reconstruir la trayectoria de un cartucho de gas lacrimógeno y determinar que el disparo se había realizado de manera antirreglamentaria. También recordaron la muerte de Ezequiel Castro en 2022, ocurrida luego de una detención policial en el Hospital Misericordia, episodio que generó un fuerte impacto público.
Guillermo Castro, padre de la víctima e integrante del colectivo, remarcó la importancia de contar con un sistema que reúna y preserve este tipo de pruebas. Según expresó, muchas veces son los propios vecinos quienes logran registrar situaciones de abuso, y la posibilidad de centralizar esa información resulta clave para sostener reclamos y procesos judiciales.
Con su puesta en funcionamiento plena, el Mapa de la Policía – Córdoba se consolida como un recurso público orientado a ampliar el derecho a la denuncia y a promover mayor transparencia en el accionar de las fuerzas de seguridad. Desde las organizaciones señalaron que la herramienta ya puede ser utilizada para consultar datos, subir reportes y contribuir a la construcción de un registro ciudadano que permita enfrentar la violencia institucional desde la visibilización y el control social.

