Durante la cobertura de las protestas contra la reforma laboral, las fuerzas de seguridad desplegaron un operativo desmedido que incluyó gases, balas de goma y ataques directos a la prensa. El periodista Mario Sadras denunció haber sido el blanco de un disparo a corta distancia mientras cumplía sus funciones.
La Ciudad de Buenos Aires vivió una jornada de extrema tensión este mediodía cuando diversas organizaciones sindicales, sociales y políticas se concentraron frente al Congreso de la Nación para repudiar el tratamiento de la reforma laboral. El edificio amaneció rodeado por un vallado y un operativo de seguridad sin precedentes, que contó con más de 4.500 efectivos, una cifra que triplica lo habitual en este tipo de movilizaciones.
Lo que inició como una manifestación multitudinaria y pacífica derivó en un escenario de caos tras la intervención de la Gendarmería y la Policía de la Ciudad. Las fuerzas represivas utilizaron camiones hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a la multitud. En este contexto, el periodista de Radio Gráfica, Mario Sadras, resultó herido por un impacto de bala de goma en la cabeza, específicamente en la zona de la ceja.
Sadras denunció que el ataque fue deliberado: «La persona que me disparó estaba a menos de 10 metros, disparó en línea recta; apuntó a la cabeza», relató el cronista, quien se encontraba debidamente identificado con sus credenciales de prensa al momento de la agresión.
La represión no se limitó a los manifestantes en la plaza, sino que también alcanzó a las postas sanitarias que asistían a los heridos y se extendió por las calles aledañas con ataques de efectivos en motocicletas. Sadras comparó este nivel de violencia con épocas pasadas, señalando que existe algún tipo de placer en ejercer la fuerza a plena luz del día como parte de lo que el gobierno denomina una batalla cultural.
Hacia el final de la jornada, un grupo de aproximadamente 70 jubilados, algunos en sillas de ruedas, retomaron la plaza en un acto de resistencia simbólica frente a la infantería. A pesar de la media sanción del proyecto en el Senado, Sadras concluyó que, aunque el campo popular sufra una derrota parlamentaria, el gobierno enfrenta una derrota política en la calle debido al nivel de resistencia y la desmesura del accionar policial.
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