Fuerte llamado de la Iglesia para garantizar condiciones dignas en Córdoba

La Vicaría de los Pobres de la Arquidiócesis de Córdoba advirtió sobre precarización laboral, trabajo infantil y prácticas abusivas durante la temporada turística. Convocan a un consenso amplio para que el éxito económico no se construya sobre la vulneración de derechos.
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En plena temporada turística, cuando Córdoba se llena de visitantes y los festivales y ríos se convierten en el centro de la escena, la Vicaría de los Pobres de la Arquidiócesis de Córdoba difundió un comunicado en el que advierte que “el trabajo de temporada no siempre es lo que parece”.

El documento señala que, detrás del brillo del verano, persisten realidades de precarización laboral, informalidad y vulnerabilidad social que muchas veces permanecen invisibles. Retomando palabras del arzobispo de Córdoba, el cardenal Ángel Rossi, el texto cuestiona que como sociedad no se puede “mirar para otro lado” mientras hay trabajadores que “no llegan a la mesa”. En esa línea, subraya que el descanso de algunos no puede sostenerse sobre el agobio y la desprotección de otros.

Uno de los ejes centrales del comunicado es la precarización laboral que afecta tanto a trabajadores cordobeses como a los llamados “golondrina”. Muchos de ellos, advierten, sostienen buena parte de la temporada sin cobertura social ni garantías mínimas.

El texto retoma el concepto de “economía del descarte” para describir cómo ciertos sectores quedan relegados a condiciones indignas. Si bien reconocen que la presión económica también impacta en quienes emprenden, sostienen que la sostenibilidad de un negocio no puede ser a costa de la vulneración de derechos básicos.

El comunicado también interpela la idea de hospitalidad cordobesa. Señala que no puede reducirse a una sonrisa al turista, sino que debe incluir condiciones laborales justas para quienes hacen posible esa experiencia. Si bien valoran a los empresarios que cuidan a su personal incluso en tiempos de crisis, advierten que no hay hospitalidad real cuando el trabajador es “invisible” o se le imponen jornadas extenuantes bajo el sol, sin descanso adecuado.

El comunicado dedica un apartado especial a la situación de niños y jóvenes que, en peatonales y espacios turísticos nocturnos, venden pequeños productos para subsistir. La imagen de chicos ofreciendo mercancías “como un talismán contra el hambre” es presentada como una herida social que interpela al conjunto de la sociedad. En ese sentido, remarcan que la vulnerabilidad no se toma vacaciones y que la respuesta debe ser coordinada entre el Estado, el sector empresarial y la sociedad civil, con especial énfasis en la protección efectiva de la infancia.

En el marco del 50° aniversario del beato Enrique Angelelli, el comunicado retoma su invitación a tener “un oído en el Evangelio y otro en el Pueblo” para convocar a un consenso amplio entre empresarios, sindicatos y organizaciones sociales. “La temporada no se mide solo en el porcentaje de ocupación hotelera, sino en la dignidad con la que vive y trabaja cada cordobés que la hace posible”, afirman.

A continuación, el texto completo:

El trabajo de temporada en Córdoba no siempre es lo que parece

En este tiempo donde nuestra provincia se convierte en el hogar de muchos visitantes y turistas de distintas partes del país y donde muchas personas frecuentan los centros turísticos en búsqueda de una oportunidad laboral, no siempre encuentran en la “temporada” lo que buscan. No podemos ignorar que, bajo el brillo de los ríos y el bullicio de los festivales, palpita una realidad de fragilidad que clama por ser vista.

Como nos advierte frecuentemente nuestro Arzobispo, el Cardenal Ángel Rossi, no podemos ser una sociedad que “mira para otro lado” mientras en nuestros centros turísticos hay hermanos que “no llegan a la mesa”. La alegría del descanso de unos no puede cimentarse sobre el agobio y la desprotección de otros. Observamos con profunda preocupación realidades que duelen y que interpelan nuestra conciencia colectiva:

La informalidad como forma de exclusión: Muchos cordobeses y trabajadores «golondrina» sostienen buena parte de la temporada desde la precariedad, sin cobertura social ni garantías mínimas, pasando a ser parte de lo que el Papa Francisco llamaba la «economía del descarte». Entendemos que la presión económica es un desafío para quien emprende, pero la sostenibilidad de un negocio no puede ser a costa de la vulneración de derechos básicos.

La valorada hospitalidad, solo para algunos: La verdadera hospitalidad cordobesa no es solo una sonrisa al turista; es también —o debería apoyarse en— equipos de trabajo motivados y con condiciones dignas donde la justicia social incluya al que sirve. Valoramos y alentamos a aquellos empresarios que, con gran esfuerzo y honestidad, cuidan a su gente incluso en tiempos de crisis. Pero no hay hospitalidad real si el trabajador es «invisible» y se le imponen jornadas extenuantes bajo el asfixiante sol del verano sin el debido descanso.

Riesgos depositados en otros: Denunciamos la práctica injusta de trasladar una pérdida al eslabón más débil, como suele suceder con el descuento de las «mesas que se van sin pagar» del magro jornal de los mozos o la falta de ambientes dignos en cocinas que superan temperaturas extremas. Si bien estas prácticas no representan a todo el sector, su persistencia nos obliga a un llamado urgente a la ética mínima del trabajo.

El grito de los más pequeños: Nos conmueve ver a niños y jóvenes que, en la noche de nuestras peatonales, ofrecen mercancías mínimas como un talismán contra el hambre, recordándonos que la vulnerabilidad no se toma vacaciones. Esta es una herida social que nos interpela a todos —Estado, empresarios y sociedad civil— y nos exige respuestas coordinadas que protejan efectivamente la infancia.

Próximos a celebrar este año el 50º aniversario de nuestro beato coterráneo Obispo Angelelli, quien nos invitaba frecuentemente a tener “Un oído en el Evangelio y otro en el Pueblo”, hacemos un llamado a los distintos sectores intervinientes en el desarrollo del turismo en nuestra provincia, al sector empresarial, sindical y demás organizaciones de la sociedad civil, a edificar un verdadero consenso y un plan de abordaje de estas problemáticas.

El éxito de una temporada no se mide sólo en el porcentaje de ocupación hotelera, sino en la dignidad con la que vive y trabaja cada cordobés que la hace posible. Renovamos el llamado a un consenso que garantice y viabilice los medios para que el trabajo de temporada sea pan para todos y no una máscara de explotación.

Que nuestra Córdoba sea famosa no solo por la belleza de sus paisajes, sino por la grandeza de su corazón al cuidar privilegiadamente a sus ciudadanos más frágiles.

Vicaría de los Pobres – Arquidiócesis de Córdoba – Febrero de 2026

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