Cooperativa Felipe Varela: organización comunitaria para el acceso a tierra, trabajo y educación

La Cooperativa Felipe Varela desarrolla desde hace más de quince años una experiencia de organización comunitaria en la zona sur de la ciudad de Córdoba, impulsada por vecinos y vecinas que buscaban resolver de manera colectiva el acceso a la tierra, la vivienda y el trabajo.
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Durante el programa Córdoba en Común, Agustina Murcia, presidenta de la cooperativa, y Diego Mansilla, secretario de la organización, repasaron la historia del proyecto y el proceso que permitió consolidar un barrio con servicios y múltiples espacios comunitarios.

Murcia explicó que el origen de la cooperativa se remonta a los años 2009 y 2010, cuando comenzaron a desarrollar distintas actividades comunitarias en barrios vulnerables de la zona sur de la ciudad. «La experiencia nace trabajando con una necesidad en los barrios más vulnerables de la zona sur, con atención a los niños, educación popular, copas de leche y actividades que refuercen lo educativo», relató.

Con el paso del tiempo, las actividades comenzaron a convocar no solo a niños y jóvenes, sino también a sus familias. A partir de ese proceso surgieron nuevas demandas vinculadas al acceso al hábitat. «Empezó a aparecer muy fuerte la necesidad de trabajar el tema del hábitat, porque veíamos que muchas familias no tenían acceso al alquiler ni a políticas públicas que dieran respuesta a esa problemática», explicó.

En ese contexto, vecinos del sector comenzaron a organizarse para reclamar por un predio cercano que se encontraba abandonado y que generaba problemas de inseguridad en la zona. «Era un descampado y un basural a cielo abierto. Los vecinos empezaron a pedir ayuda para poder recuperarlo», recordó. La cooperativa surgió entonces como una herramienta organizativa para acompañar ese proceso colectivo y avanzar en la búsqueda de soluciones habitacionales.

Actualmente la cooperativa reúne a unas 580 familias que viven en el barrio construido a partir de ese proceso de organización. Según explicó Mansilla, el trabajo se organiza mediante diferentes cuadrillas y equipos de trabajo. «Hoy estamos organizados en varias cuadrillas. Tenemos equipos de albañilería, metalúrgica, carpintería y otros oficios», señaló.

El dirigente destacó que muchos de los trabajadores se formaron dentro de la propia experiencia cooperativa. «Hay compañeros que al principio ni siquiera habían agarrado una cuchara y hoy son oficiales de obra», contó.

Además del trabajo productivo, la cooperativa impulsa distintas iniciativas sociales y educativas en el barrio. Entre ellas se encuentra la construcción de un polideportivo comunitario con vestuarios, levantado por los propios vecinos. «Nuestros compañeros, que son los propios vecinos y propietarios de sus terrenos, fueron quienes construyeron el polideportivo donde hoy juegan sus hijos», explicó.

También desarrollan actividades educativas, culturales y deportivas, además de un centro de formación tecnológica articulado con la Mutual Carlos Mugica. Murcia señaló que la cooperativa se guía por un principio que sintetiza los objetivos del proyecto. «En el barrio tenemos un lema: luchamos por tierra, techo, trabajo y educación», expresó.

En los primeros años, la prioridad fue garantizar el acceso a la tierra y consolidar el barrio. Actualmente, con ese objetivo cumplido, el foco se encuentra puesto en generar oportunidades laborales para los socios. «Hoy las más de 21 hectáreas están a nombre de la cooperativa y el barrio tiene todos los servicios. Ahora estamos trabajando fuertemente en la generación de trabajo», explicó.

Para Murcia, el modelo cooperativo fue clave para lograr objetivos que individualmente hubieran sido imposibles para muchas de las familias. «Ninguna de las familias que hoy está asociada hubiera podido acceder por sus propios medios a una vivienda o a un terreno», sostuvo.

La dirigente destacó que la organización colectiva permitió visibilizar una problemática que afectaba a muchos trabajadores informales que no podían acceder a créditos o programas habitacionales. «Con el aporte de todos y organizados en torno a una necesidad común pudimos conseguir logros colectivos», afirmó.

Además, subrayó que el proceso continúa con nuevos desafíos para mejorar las condiciones de vida en el barrio. «No nos quedamos solo en conseguir la tierra. Creemos que todos tienen derecho a la ciudad, al trabajo, a la educación y a que los niños puedan desarrollarse en buenas condiciones», concluyó.

Los referentes también destacaron el trabajo conjunto con otras organizaciones sociales y con distintos niveles del Estado para avanzar en políticas de acceso a la tierra. En ese marco, recordaron que en 2012 se conformó la Comisión Provincial de Tierras junto a otras organizaciones, con el objetivo de impulsar soluciones para distintos sectores afectados por la problemática del acceso al suelo. «La lucha por la tierra tiene muchas expresiones distintas, pero es una problemática común», señaló Murcia.

El proceso incluyó años de gestiones, negociaciones y articulaciones institucionales que finalmente permitieron avanzar en la regularización del barrio y en la obtención de las escrituras, un paso clave para consolidar la experiencia cooperativa.

Mirá la entrevista completa con Agustina Murcia y Diego Mansilla acá:

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