Hallazgo en La Perla: la historia de las hermanas Carranza

Hace días, el Tribunal Oral Federal N°3 dio a conocer una noticia que conmueve a Córdoba y al país: la identificación de restos de doce personas en la Loma del Torito. Dos de ellas, son las hermanas Carranza, de quienes conocemos aquí su historia.
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En ese marco, una de las historias que emerge con fuerza es la de Cecilia María y Adriana María Carranza. Fernanda Sanmartino, sobrina de ambas, relató el impacto que significó para la familia la confirmación. «Fueron de gran impacto porque hace 50 años que las buscamos», expresó. Si bien existían indicios y testimonios que señalaban la posible presencia de las jóvenes en ese lugar, la noticia oficial marcó un antes y un después en el proceso familiar.

La comunicación llegó a través de integrantes de la familia que se trasladaron a Córdoba para recibir la información. «Nos fueron contando uno a uno y fue un impacto enorme», señaló Sanmartino, quien además destacó la decisión de hacer pública la noticia para «humanizar los recuerdos y que dejen de ser NN».

Cecilia María y Adriana María Carranza eran las hermanas menores de una familia numerosa de ocho hijos. «Eran las más chicas, las mimadas, las alegres», recordó su sobrina. Durante su infancia y adolescencia compartieron una vida muy cercana con su familia. «Nos criamos juntos, jugábamos, íbamos al río, eran chicas con una vida muy rodeada por la familia», relató. Al momento de su secuestro, ambas tenían 18 años. El hecho marcó profundamente a toda la familia, que inició desde entonces una búsqueda ininterrumpida.

Durante 50 años, la familia llevó adelante múltiples acciones para dar con su paradero: habeas corpus, viajes dentro y fuera del país, consultas en organismos y reconstrucción de testimonios. «Mi mamá fue la punta de lanza en la búsqueda», contó Sanmartino, en referencia a la hermana mayor de Cecilia y Adriana, quien encabezó los reclamos durante décadas.

El reciente hallazgo permite confirmar que al menos una de las hermanas estuvo en ese lugar. Sin embargo, el proceso de identificación presenta particularidades: al tratarse de mellizas, comparten un ADN muy similar. «Tenemos la certeza de que una de ellas estuvo ahí y vamos a seguir buscando para saber dónde está la otra», explicó.

Para la familia, la difusión de estas historias cumple un rol central en la construcción de memoria colectiva. «Queremos que se conozcan, que se humanicen los recuerdos», sostuvo. En ese sentido, también realizaron un llamado a quienes puedan aportar información genética. «Que se acerquen al banco genético, no hay miedo, y es la forma de darle un nombre a quienes todavía no lo tienen», expresó. Además, destacó la importancia de transmitir estas historias a las nuevas generaciones: «Contar sus recuerdos es mantenerlas en la memoria».

El hallazgo en La Perla no solo abre una nueva etapa en la búsqueda de verdad y justicia, sino que también reafirma la vigencia de una historia que continúa interpelando al presente.

Escuchá la nota completa con Fernanda Sanmartino acá:

LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

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