En el marco de un nuevo aniversario del asesinato del padre Carlos Mugica, el sacerdote Domingo Bresci reflexionó sobre la figura del histórico referente villero y destacó la vigencia de su legado en la actualidad. “Carlos nos ilumina a continuar la lucha por la justicia y los derechos humanos”, afirmó.
En diálogo con Radio Comunitaria La Ranchada, Bresci recordó que compartió con Mugica los años de formación en el seminario durante fines de la década del ‘50 y comienzos de los ‘60. “Compartimos seminario y desde entonces fuimos transitando un mismo camino. Lo mío es un testimonio personal de acompañamiento durante todos esos años”, expresó.
Bresci señaló que Mugica representó un profundo compromiso social y político dentro de una generación de sacerdotes, religiosas y laicos influenciados por el Concilio Vaticano II y las conferencias episcopales latinoamericanas de Medellín. “Carlos es el símbolo de un compromiso social y político de un movimiento de sacerdotes, religiosas y laicos que asumieron un compromiso con los sectores populares”, sostuvo.
Además, destacó el proceso personal y político que atravesó el sacerdote, proveniente de una familia tradicional porteña y antiperonista. “Fue un converso. Pertenecía a una familia oligárquica instalada en Buenos Aires y la vuelta de la vida hizo que se incorporara a los sectores populares y se fuera acercando al peronismo”, explicó.
Bresci repasó también el recorrido pastoral de Mugica, desde sus primeras experiencias en conventillos de Buenos Aires hasta su trabajo en la Villa 31 de Retiro, donde integró el Equipo de Pastoral Villera.
En ese sentido, subrayó que Mugica no actuaba de manera aislada, sino que formaba parte de un movimiento más amplio dentro de la Iglesia latinoamericana. “No era alguien que andaba suelto por ahí. Era parte de un conjunto de Iglesias que en aquel momento, desde el Evangelio, se comprometía con los sectores populares y con los más pobres”, afirmó.
Durante la entrevista, Bresci recordó además la persecución sufrida por integrantes de la Iglesia comprometidos con las luchas sociales durante las décadas del ‘70 y ‘80. “Entre 1974 y 1983 desaparecieron y mataron 21 sacerdotes en Argentina y hubo más de 100 sacerdotes presos, torturados, desaparecidos, exiliados o expulsados del país”, remarcó.
Para Bresci, la figura de Mugica mantiene plena vigencia en el actual contexto social y político. “Hoy más que nunca se requiere esa lucha, porque ha habido una contraofensiva donde se trata de eliminar toda esa historia de reivindicación y de lucha”, señaló.
Finalmente, sostuvo que recordar a Mugica implica celebrar una vida dedicada al pueblo y renovar el compromiso con la justicia social. “No celebramos la muerte, celebramos la vida. Ser sacerdote era estar al servicio del pueblo, de la justicia y de los derechos humanos. Carlos nos invita a continuar esa lucha”, concluyó.
Escuchá la nota completa con Domingo Bresci acá:
LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

