Ayer se llevó a cabo la disertación «Monseñor Enrique Angelelli, historia regada con sangre», a cargo del especialista Luis Liberti. El encuentro formó parte de las actividades por el 50° aniversario de su martirio y destacó su profundo vínculo con la identidad cordobesa.
Ayer jueves 21 de mayo, el teatrino del Instituto Católico Superior se convirtió en el escenario de un profundo ejercicio de memoria histórica y religiosa. En el marco del cincuentenario del martirio de Monseñor Enrique Angelelli y sus compañeros, la Comisión Arquidiocesana organizó una charla abierta donde se repasó la vida de quien fuera una de las figuras más comprometidas de la Iglesia latinoamericana.
El disertante de la jornada fue el padre Luis Liberti, misionero del Verbo Divino y destacado investigador de la UCA, cuya tesis doctoral se centró precisamente en la labor pastoral de Angelelli. Durante su presentación, que incluyó la exhibición de fotografías y un espacio de diálogo con el público, Liberti resaltó la coherencia del obispo, quien vivió bajo la premisa de tener «un oído en el evangelio y otro en el pueblo».
Uno de los puntos centrales de la exposición fue reivindicar el origen cordobés de Angelelli. Aunque se lo asocia frecuentemente con La Rioja —lugar de su martirio en 1976 junto a dos sacerdotes y un laico—, se recordó que nació y se formó en Córdoba, donde se desempeñó como sacerdote y obispo auxiliar durante gran parte de su vida.
Finalmente, se analizó su innovadora «pastoral de conjunto», forjada tras su participación en el Concilio Vaticano II. Según explicó ayer Liberti «esta visión lo llevó a organizar a las comunidades para trabajar por la dignidad de los trabajadores mediante el fomento de cooperativas, sindicatos y movimientos sociales, una opción por los más humildes que mantuvo hasta sus últimas consecuencias».
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