La senadora Mónica Macha impulsa un marco normativo para transformar el sector de cuidados, buscando que sea reconocido como un eslabón de la salud pública ante una población que envejece y requiere asistencia profesional.
Desde el año 2018, se ha trabajado en la regulación de la actividad de las cuidadoras domiciliarias y terapéuticas, una iniciativa que surgió directamente de la demanda de las trabajadoras para visibilizar la precarización de su tarea y la dificultad de establecer montos justos por su labor. El objetivo central de esta propuesta es que estas trabajadoras dejen de estar encuadradas bajo el régimen de empleadas de casas particulares y pasen a ser reconocidas como trabajadoras de la salud, funcionando como un nexo crítico entre las familias, los pacientes y el sistema sanitario.
La urgencia de este marco normativo responde a una transición demográfica ineludible: Argentina presenta una baja en la tasa de natalidad y un aumento en la expectativa de vida, lo que resulta en una población envejecida que demanda cuidados más complejos y permanentes. Según Mónica Macha, actual senadora provincial de Buenos Aires, el cuidado debe ser entendido como un derecho y una cuestión estratégica de política pública para evitar que la calidad de la asistencia dependa únicamente del poder adquisitivo de las familias.
A pesar de que el proyecto ha perdido estado parlamentario en varias ocasiones a nivel nacional por falta de consenso político, se están redoblando esfuerzos en el ámbito provincial. Tomando como antecedente la legislación ya existente en Entre Ríos, se busca avanzar en la Provincia de Buenos Aires con un proyecto que integre la perspectiva de las cooperativas de cuidado. Estas organizaciones, como Soltrecha o las impulsadas por la UNTREF, representan un modelo de trabajo colectivo que permite proteger a las trabajadoras y profesionalizar un servicio que es vital para el desarrollo social y económico del país.
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