Frizza señaló que, pese al contexto económico adverso, la cooperativa atraviesa «un momento de expansión», impulsado por una alianza con la Cooperativa de Villa de Soto para conformar Aguas del Noroeste. «Es el intento de llevar dignidad a las comunidades del norte y del oeste de la provincia, asumiendo importantes sistemas que el Gobierno de Córdoba ha construido. No se trata solamente de prestar servicios, sino también de llevar una visión del cooperativismo transformador», explicó.
El dirigente remarcó que el objetivo no es únicamente garantizar el acceso al agua potable, sino también acompañar el desarrollo de las comunidades a partir del fortalecimiento de otros derechos. «No solamente queremos responder a las necesidades básicas, sino construir junto a cada comunidad nuevas respuestas y hacer presentes otros derechos que muchas veces están en riesgo», afirmó.
Una historia marcada por la transformación
Frizza recordó que la Coopi fue fundada hace 63 años, aunque sostuvo que el verdadero cambio comenzó en 1986, cuando un grupo de jóvenes asumió la conducción de la cooperativa con una nueva concepción del cooperativismo. «Ahí nace el ‘crecer cooperando’, el ‘cooperar no es competir’ y el cooperativismo transformador», resumió.
Según explicó, esa etapa permitió consolidar los servicios de agua y cloacas en Villa Carlos Paz, además de impulsar proyectos culturales, educativos y sociales que trascendieron el ámbito local. «Me animo a decir que lo que hoy Carlos Paz tiene de agua, cloacas y saneamiento se lo debe a la Coopi», sostuvo.
También destacó los encuentros latinoamericanos organizados por la entidad, que reunieron a referentes como el Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el obispo mexicano Samuel Ruiz y el educador brasileño Leonardo Boff.
Reinventarse tras perder los servicios
Frizza reconoció que la quita de las concesiones de agua y cloacas en Villa Carlos Paz representó uno de los momentos más difíciles para la cooperativa, aunque aseguró que la organización logró reinventarse. «Hoy apareció también la opción del mutualismo para pensar en la salud, la recreación, el turismo y fortalecer la cultura. Y ahora este desafío de Aguas del Noroeste», indicó.
Actualmente la cooperativa cuenta con alrededor de 100 trabajadores, luego de haber llegado a superar los 260 en los años de mayor actividad.
Un recorrido personal ligado al cooperativismo
Durante la entrevista, Frizza también repasó su historia personal. Contó que nació en Jesús María y que desde pequeño conoció el valor del cooperativismo gracias a su familia. Más adelante estudió en la universidad y ejerció durante varios años el sacerdocio en la Iglesia Católica, hasta el año 2000.
Tiempo después fue convocado para incorporarse a la Coopi, donde inicialmente trabajó en la organización interna de la institución y posteriormente asumió distintas responsabilidades hasta convertirse en gerente general. «Empezó un camino hermoso, no exento de conflictos y de mucha lucha, porque me involucraba en una cooperativa que siempre tuvo una visión distinta a la dominante», recordó.
«La Coopi sigue»
Al cierre de la entrevista, Frizza destacó que el principal desafío es garantizar la continuidad del proyecto cooperativo más allá de las personas que hoy lo conducen. «La Coopi sigue. Desde 1986 hubo muchos intentos por frenar este proceso transformador, pero la cooperativa sigue y va a salir adelante más allá de cada uno de nosotros», afirmó.
Finalmente, sostuvo que el reconocimiento que recibe la institución en distintos espacios del cooperativismo argentino responde a una identidad construida durante décadas. «Se reconoce a la Coopi como un faro porque siempre tuvo una visión muy clara del cooperativismo y de una economía basada en el capital social, productora de comunidades y de bien común», concluyó.
Mirá la entrevista completa con Rodolfo Frizza acá:

