Ruiz explicó que la inflación acumulada durante el primer semestre alcanzó el 16,9%, mientras que la variación interanual llegó al 33,1%. Señaló que la desaceleración estuvo impulsada principalmente por la estabilidad en tarifas y por un aumento moderado en alimentos, que registraron una suba promedio del 1,7% durante junio.
Sin embargo, remarcó que ese promedio oculta fuertes incrementos en productos específicos. Según el relevamiento del Centro de Almaceneros, el azúcar aumentó un 47% en los primeros seis meses del año, el pollo un 46%, la leche fluida un 23% y la carne vacuna acumuló un incremento del 24% entre enero y mayo, aunque en junio mostró una leve baja. «Las familias no perciben un alivio porque los montos requeridos para cubrir las canastas básicas siguen siendo muy altos y los ingresos no se actualizan como corresponde», afirmó Ruiz.
De acuerdo con el informe de la entidad, una familia tipo necesitó en junio $1.957.000 para no caer bajo la línea de pobreza, mientras que la Canasta Básica Alimentaria ascendió a $1.070.000 para no ubicarse por debajo de la indigencia.
La dirigente también expresó su preocupación por el impacto que tienen otros gastos cotidianos, como los servicios públicos, la compra de garrafas o leña durante el invierno y el incremento de distintos productos básicos. En ese sentido, indicó que el 56,6% de las familias no logra acceder a todos los alimentos que integran la canasta básica.
Caída de ventas y preocupación en el sector comercial
El panorama también es complejo para los comercios de cercanía. Ruiz informó que las ventas cayeron un 8,6% en comparación con junio de 2025 y aseguró que el sector enfrenta una combinación de menores ingresos, aumento de costos y baja rentabilidad. «La caída de ventas, sumada al incremento de los alquileres y del servicio eléctrico, está dejando a muchos comercios con números en rojo», explicó.
Si bien aclaró que no se observa un cierre masivo de negocios, sí advirtió un proceso de migración desde el centro de la ciudad hacia corredores comerciales barriales. Según explicó, los cambios en los hábitos de consumo, impulsados desde la pandemia, llevaron a que muchas personas prefieran comprar cerca de sus hogares y recorrer distintos comercios del barrio en busca de mejores precios.
Finalmente, Ruiz señaló que, aunque los centros comerciales barriales muestran un mayor movimiento de clientes, el consumo continúa siendo limitado debido al deterioro del poder adquisitivo y a la reducción del ticket promedio de compra.
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LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

