Marcos Melgarejo, responsable de la escuelita de fútbol gratuita que funciona en el centro vecinal del barrio, relata la dura realidad de los más de 50 niños que asisten a las prácticas. Ante la falta de apoyo oficial, el proyecto busca la solidaridad de la comunidad para garantizar un plato de comida y alejar a los jóvenes de los peligros de la calle.
En el corazón de Barrio Colonia Lola, la Escuela de Fútbol Unión se ha convertido en mucho más que un espacio deportivo. A cargo de Marcos Melgarejo y su hermano Eduardo, la iniciativa ofrece clases gratuitas a niños de entre 6 y 13 años, con el objetivo primordial de brindarles contención y un refugio frente a la vulnerabilidad social y el consumo de drogas. Sin embargo, la noble tarea enfrenta hoy un obstáculo crítico: la falta de fondos para proporcionar la merienda.
Melgarejo explica que, aunque muchos sugieren cobrar una cuota para solventar gastos, la realidad de las familias lo hace imposible. “De 50 chicos, quizás cinco pueden dar 5,000 pesos mensuales. Si tuvieran ese dinero, los llevarían a un club más preparado”, señala el entrenador, subrayando que cobrar significaría dejar a los niños nuevamente en la calle. La precariedad es tal que muchos alumnos llegan a los entrenamientos sin haber desayunado ni almorzado, y con la incertidumbre de si tendrán una cena al regresar a casa.
Actualmente, la escuelita funciona los lunes, miércoles, jueves y viernes en el centro vecinal, dividiendo a los alumnos por edades para optimizar el espacio de la cancha. A pesar del esfuerzo de los profesores, quienes ponen su propia historia de vida al servicio del barrio, no reciben ningún tipo de ayuda gubernamental, provincial o municipal.
El pedido es urgente y transparente: se necesitan donaciones de alimentos, como alfajores, sándwiches o leche, para que cada niño pueda retirarse con una merienda después de entrenar. “Los niños son el presente; si queremos que tengan un futuro, debemos ayudarlos hoy”, concluye Melgarejo, apelando a la empatía y la solidaridad de quienes puedan aportar un “granito de arena” para que el Club Unión siga anotando puntos a favor de la esperanza.
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