Juan Manuel Reynares: “Lo nacional vuelve a ocupar el centro de la discusión política”

El politólogo propuso alejarse de la coyuntura electoral para reflexionar sobre un tema de fondo: el regreso de la cuestión nacional y de la soberanía al centro del debate público, impulsado por lo ocurrido durante el Mundial 2026, especialmente tras el partido entre Argentina e Inglaterra.
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Reynares explicó que su intención fue «retomar alguna conversación, no tanto sobre la coyuntura de la política y del conteo de porotos que se viene estos próximos meses, sino pensar un poco más por arriba ciertos temas que son típicos y transversales a la discusión política, como puede ser la nación». En ese sentido, sostuvo que «lo nacional vuelve, retorna y lo hace con ciertos ropajes específicos que también nos permiten reflexionar sobre cómo hoy se está constituyendo la opinión pública».

Para el analista, el Mundial fue mucho más que una competencia deportiva. «Fue una gran excusa para hablar de un montón de cosas que nos constituyen como pueblo, como nación y como sociedad, con lo que nos está pasando estos últimos años en términos de crisis social y económica, pero a través de la excusa de la pelota», señaló.

Uno de los ejes centrales de su análisis fue la fuerte circulación de contenidos en redes sociales durante las últimas semanas del torneo. Según explicó, distintos estudios muestran que existió una importante campaña de desprestigio contra Argentina, aunque aclaró que no le gustaría utilizar el término «campaña antiargentina» por la carga histórica que tiene desde la última dictadura militar.

«Uno puede hablar de una movida en redes que provocó la circulación, la amplificación y la saturación de una serie de narrativas», afirmó. Entre ellas mencionó acusaciones que presentaban a Argentina como un país beneficiado por la FIFA, racista, pronazi o representante de Israel en la región. «Personas que nada tienen que ver con nuestro país terminaron hablando muy sueltos de cuerpo de Argentina como un país racista», advirtió.

Para Reynares, este fenómeno demuestra cómo las discusiones públicas se vuelven cada vez más superficiales. «Cuestiones tan centrales para la discusión política se terminan convirtiendo en debates muy banales, que no resisten más que los tiempos de un TikTok, de ocho, diez o veinte segundos», sostuvo.

También alertó sobre la dificultad para distinguir qué contenidos son espontáneos y cuáles responden a estrategias organizadas. «Campañas o movidas en redes que parecen inorgánicas, pero que probablemente por detrás tienen maniobras orquestadas por distintos actores y agencias, que pueden ser organismos de inteligencia, consultoras o actores privados con intereses muy concretos», explicó.

A su entender, estas dinámicas «provocan posiciones polarizadas y radicalizadas que impiden la conversación», generando debates construidos siempre «en contra de algo» más que alrededor de un proyecto colectivo.

En ese contexto, Reynares vinculó estas campañas con las declaraciones recientes del presidente Javier Milei sobre Brasil. Consideró que el mandatario «devuelve y amplifica la cuestión planteando a Brasil como el gran enemigo, criticando ferozmente a su presidente, sabiendo la importancia de nuestras alianzas históricas con Brasil, principal potencia de la región y aliado comercial y político de la Argentina».

Respecto a la bandera de Malvinas desplegada durante el partido frente a Inglaterra y luego replicada en numerosas canchas del país, el politólogo sostuvo que constituye un verdadero «evento popular». «Un evento rompe con las rutinas, rompe con lo establecido. Hay un antes y un después. Muy probablemente, en la historia de nuestro reclamo popular por Malvinas, esa bandera marque un punto de inflexión», expresó.

Destacó además que su aparición se produjo justamente cuando existían intentos oficiales por impedir ese tipo de expresiones. «Surge en un contexto en el cual la ministra de Seguridad había ordenado que no apareciera ninguna bandera ni ninguna expresión por Malvinas y, sin embargo, aparece este gesto bien plebeyo de la cultura argentina», remarcó.

Para explicar este fenómeno apeló a un concepto desarrollado por el politólogo Guillermo O’Donnell sobre la cultura política argentina. Recordó que, mientras en otros países latinoamericanos predomina la lógica del «¿usted sabe con quién está hablando?», en Argentina la respuesta suele ser exactamente la contraria: «¿Y a mí qué mierda me importa?». Según Reynares, ese fuerte sentimiento igualitario quedó reflejado en la masiva reproducción de la bandera.

Sin embargo, también señaló una contradicción entre esa recuperación simbólica de la soberanía y otras discusiones que atraviesan al país. Mencionó como ejemplo el debate sobre la denominada ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que definió como «un eufemismo para sostener la venta de tierras sin restricciones a extranjeros y la pérdida de soberanía que eso implica».

«Hay una recuperación de Malvinas y, sin embargo, damos vuelta la página y al día siguiente terminamos siendo indiferentes a un proceso de pérdida de soberanía como el que podemos vivir con este tipo de definiciones legislativas», reflexionó.

Finalmente, sostuvo que existe una creciente distancia entre las expresiones populares y quienes dicen representarlas políticamente. «Está todo un poco roto. Pero no en el mal sentido. Cuando está todo un poco roto hay oportunidades para cambiar las cosas y buscar otras formas de representación, quizás por fuera de nuestros representantes más tradicionales», concluyó.

Escuchá la nota completa con Juan Manuel Reynares acá:

LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

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