De cara a un 2027 que ya comienza a instalarse en la agenda política, el politólogo cordobés Juan Manuel Reynares analizó en La Despensa el escenario nacional y provincial, los movimientos que comienzan a realizar los distintos espacios y las posibles alianzas de cara a las próximas elecciones.
Reynares señaló que los años electorales en Argentina son extensos porque las provincias, en su mayoría, están decidiendo desacoplar sus elecciones de las nacionales. En ese marco, destacó que en los últimos días hubo movimientos relevantes tanto en La Libertad Avanza y el PRO como dentro del peronismo. “Me parece que hoy se está jugando más bien la temporalidad del sistema político, es decir, de cuáles son esos componentes centrales que ordenan la toma de decisiones, la definición de proyectos a mediano plazo”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que una de las principales preguntas pasa por determinar “quién está quedando adentro y quién está quedando afuera de los diálogos” y de los procesos de incorporación política. Para Reynares, en un sistema atravesado por la hegemonía capitalista, los sectores empresariales y de poder concentrado mantienen un lugar central.
Sin embargo, planteó la incógnita sobre la posibilidad de incorporar a otros actores, como los movimientos populares, las organizaciones de trabajadores y los movimientos sociales que tuvieron un fuerte crecimiento durante las últimas décadas. “Me parece que la pregunta a hacerse es quién queda afuera o quién es excluido de esa competencia o quién es el punto contra el cual se va a erigir el discurso dominante”, señaló.
El politólogo recordó que en 2023 ese lugar estuvo ocupado claramente por el kirchnerismo, que fue presentado como el actor a superar. En ese contexto también ubicó el respaldo de Mauricio Macri a Javier Milei y consideró que todavía no está del todo claro si esa decisión respondía a la expectativa de derrotarlo posteriormente desde adentro o a la apuesta por un eventual fracaso del actual Gobierno.
Para Reynares, el escenario actual podría dar lugar a combinaciones políticas diferentes a la lógica de “todos contra el kirchnerismo”. En ese sentido, consideró que la reunión entre La Libertad Avanza y el PRO mostró tensiones y una competencia interna. “Bullrich pensándose como la candidata final, la candidata de los últimos metros, porque Milei se va a perder en el camino”, ejemplificó, y sostuvo que allí aparecen conflictos dentro de las élites que representan políticamente a los grandes poderes concentrados.
Al mismo tiempo, señaló que el peronismo atraviesa su propio proceso de reordenamiento y enfrenta distintas limitaciones. Una de ellas es geográfica, debido a la distancia creciente entre el peronismo del Área Metropolitana de Buenos Aires y el de las demás provincias.
También marcó una cuestión generacional y sostuvo que al peronismo “le cuesta construir un mensaje que abarque mayorías”, en un escenario donde las diferencias etarias y de género adquieren cada vez mayor importancia como clivajes políticos.
El escenario cordobés y el rol de Llaryora
Consultado por el impacto de estas discusiones nacionales en Córdoba y por el rol que podría asumir el gobernador Martín Llaryora, Reynares explicó que el escenario nacional funciona como un “ruido de fondo” para las distintas provincias. “Todo lo que pasa a nivel nacional hace eco en las provincias, de una manera quizás mucho más fuerte que al revés”, señaló.
Sobre Llaryora, sostuvo que existe una tradición política cordobesa vinculada con el intento de liderar un espacio político a nivel nacional, aunque históricamente ese objetivo tuvo dificultades para concretarse. “Yo creo que ahí Llaryora quiere jugar fuerte a nivel nacional, pero por ahora, y para decirlo llanamente, no le da el cuero”, afirmó.
En ese sentido, consideró que el gobernador cordobés mantiene por ahora la posición de “tercero” y que su principal fortaleza no está necesariamente en el caudal de votos, sino en el respaldo de diputados y senadores, su capacidad de negociación y la posibilidad de movilizar sectores empresariales de Córdoba.
Reynares sostuvo que Llaryora tiene como principal objetivo garantizar su reelección y que, a partir de allí, buscará negociar con los distintos referentes nacionales. “Hoy, Llaryora lo primero que tiene que garantizar es su reelección y me parece que va a subordinar, a poner todo en función de ese objetivo, es decir, la negociación con Kicillof o con Massa, la negociación con Milei, la negociación con Bullrich, con cualquiera de esos referentes”, explicó.
Según el politólogo, después de la elección provincial y antes de la nacional, el gobernador podrá evaluar cuánto puede influir y negociar para incorporarse a una eventual “liga federal”.
La distancia entre la rosca política y la calle
Reynares también puso el foco en la situación social y advirtió sobre la distancia entre las discusiones que mantienen los dirigentes y las condiciones de vida de las mayorías. “En el medio de toda esa discusión política, de una discusión política que me suena, mientras lo digo, muy alejada de la situación social de las mayorías en Argentina, justamente está el termómetro de la calle”, planteó.
En ese sentido, mencionó los datos vinculados con la crisis económica, social, familiar y afectiva, además de los niveles de precariedad y fragilidad que atraviesan distintos sectores. “Cuando la calle habla, la rosca, de algún modo, se detiene”, afirmó.
El politólogo también analizó el escenario de Córdoba y la estrategia del oficialismo frente a los distintos sectores de la oposición, entre ellos Luis Juez y otros espacios que mantienen posiciones más cercanas a Javier Milei.
Para Reynares, Llaryora apuesta a que la oposición provincial se fragmente, ya que un escenario con distintos sectores compitiendo entre sí podría beneficiarlo en una elección sin segunda vuelta. “Hace tres años, Llaryora jugaba a que se rompa en dos. Hoy puede incluso romperse en tres, lo cual, en un sistema electoral provincial sin segunda vuelta, es beneficioso para el oficialismo”, sostuvo.
Sin embargo, consideró que esa estrategia también evidencia una debilidad del oficialismo, porque implica depender de la fragmentación de sus adversarios. “El tipo está, más que todo, jugándose un pleno a que su oposición se rompa”, afirmó.
Un escenario político que mira hacia 2027
Finalmente, Reynares distinguió entre dos temporalidades diferentes. Por un lado, la del sistema político, donde actualmente los dirigentes negocian, especulan y buscan definir quiénes ocuparán los distintos espacios de poder. Por otro, la temporalidad de la opinión pública, que describió como cada vez más inmediata, efímera y volátil. “Ahora los actores políticos están especulando, jugando, haciendo gestos, conversando, mientras que las papas se van a cocinar con un horno muy fuerte, probablemente, el año que viene”, sostuvo.
En ese marco, destacó el peso creciente de las redes sociales y señaló que la opinión pública puede reaccionar de maneras difíciles de prever y canalizar políticamente.
Según Reynares, hasta el momento quienes demostraron mayor capacidad para transformar esos movimientos de opinión pública en efectos políticos tradicionales fueron los sectores de derecha. “Ese es un desafío para los peronismos y para los actores políticos más tradicionales que todavía ven a las redes como una novedad, incluso hoy después de varios años de que se ha mostrado su protagonismo”, concluyó.
Escuchá la nota completa con Juan Manuel Reynares acá:
LA DESPENSA. Lunes a viernes de 9 a 12hs, con Emilia Calderón.

