En el espacio Santa Catalina, más de una veintena de mujeres en proceso de superación de adicciones reciben acompañamiento integral, escolarización y talleres en un proyecto que se sostiene a pulmón.
En el Hogar de Cristo funciona un disposito dedicado a la atención de mujeres con consumo problemático de sustancias. Identificado en el lugar como espacio Santa Catalina, articulado con el espacio puente Cura Brochero y también referenciado como dispositivo «Madre Tránsito», el espacio acoge a mujeres que ingresan desde la calle o de situaciones habitacionales no aptas con el objetivo de iniciar su recuperación.
En la actualidad, la institución alberga a unas 22 o 23 participantes que atraviesan la primera y segunda etapa del tratamiento, denominadas primer y segundo umbral. La dinámica diaria contempla dos modalidades funcionales: el centro barrial, que funciona de 9:00 a 18:00 horas ofreciendo contención y talleres, y el refugio, que opera de 18:00 a 9:00 horas para brindar cena, pernocte, aseo personal y lavado de ropa. Asimismo, una minoría de las asistentes realiza su proceso de forma ambulatoria, acudiendo exclusivamente durante el horario diurno.
El acompañamiento cotidiano es llevado a cabo por coordinadoras y acompañantes pares, entre ellas María y Brenda. Estas últimas, tras haber transitado su propio proceso y encontrarse en el denominado «cuarto umbral», regresan al dispositivo para volcar su experiencia en la contención de las nuevas ingresantes.
La rutina incluye el cursado de la educación primaria y secundaria por módulos en el barrio Comercial, además de la participación en talleres de espiritualidad, del perdón, de cartas, tejido, música, portugués, gimnasia y grupos de operadores en adicciones. Cabe destacar que el sostén económico de la institución se realiza de forma autofinanciada mediante la elaboración y venta de alimentos como tartas y tortas producidos por las propias integrantes del hogar.
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