Dos artistas populares de Córdoba cuentan cómo la poesía callejera, la vida comunitaria en las plazas y la formación técnica convergen para construir espacios de libertad, empatía y contención social.
En Córdoba capital, una ciudad ligada tradicionalmente al cuarteto, jóvenes de barrios populares han tomado el rap y la poesía urbana como vehículo de expresión artística, humana y política. Romi, proveniente del barrio Argüello, y Viole, con trayectoria por barrios como Jardín, San Carlos, Yofre y Cófico, encontraron en las plazas de la ciudad el punto de encuentro ideal para conectar mediante el mate, la palabra y la improvisación. Para ambas, la plaza trasciende el entretenimiento: funciona como un espacio público habitado colectivamente, donde surge una organización implícita orientada al cuidado mutuo y la contención comunitaria.
En nuestros estudios las jóvenes reflexionaron sobre las problemáticas sociales actuales, señalando cómo el consumo pasivo de contenidos digitales insensibiliza a la sociedad ante la pobreza y la realidad de las personas en situación de calle. Frente a esta coyuntura, el freestyle y la poesía improvisada en vivo se convierten en herramientas de expresión libre y cuestionamiento frente a la precariedad económica y las desigualdades.
Formación técnica y compromiso comunitario
Lejos de promover una visión puramente autodidacta, Romi y Viole enfatizan la importancia de acceder a la educación y a herramientas de capacitación formal. Actualmente, se forman como auxiliares de sonido en vivo en el programa CBA Capacita en el Teatro Real —donde realizaron prácticas técnicas asistiendo a figuras como Alejandro Dolina— y participan en proyectos educativos e infantiles como La Rimbombante. Manteniendo la esencia de la cultura callejera, afirman que su principal espacio de difusión no se encuentra en el entorno digital, sino en la interacción directa en las plazas cordobesas donde resuena el rap.
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