La gestora ambiental y comunicadora Melisa Dasanno analiza el impacto de la desregulación económica en la agricultura familiar y los ecosistemas locales de Punilla, al tiempo que llama a marchar este 15 de octubre en defensa de la soberanía territorial y el medio ambiente.
Foto: gentileza de El Resaltador.
La controversia en torno a la derogación de la Ley de Tierras mediante el DNU 70/23 reavivó el debate sobre la soberanía ambiental y los derechos colectivos en la provincia de Córdoba. Tras la revocación de un fallo protector por parte de la Corte Suprema debido a aspectos procesales y la posterior concesión de una medida cautelar el 9 de octubre que suspendió provisoriamente la derogación, organizaciones territoriales advierten que la protección judicial vigente es meramente cautelar y no resuelve el problema de fondo constitucional. Ante este escenario, la gestora ambiental y comunicadora de la región de Punilla, Melisa Dasanno, remarcó la importancia de movilizarse a las calles este 15 de octubre para exigir una definición concreta que resguarde los recursos naturales.
Según el análisis territorial expuesto desde la experiencia de la agricultura familiar y cooperativa en Córdoba, los efectos de la desregulación económica y la falta de controles estatales se manifiestan en tres escalas interconectadas:
- Unidades productivas y agricultura familiar: A escala de pequeña producción —donde familias elaboran alimentos, crían aves, reproducen semillas y cultivan plantines o hierbas— resulta indispensable asegurar la permanencia en la tierra, el acceso al agua y canales de comercialización. La desregulación económica incrementa la vulnerabilidad de estos productores frente a actores concentrados con mayor capital y poder de mercado.
- Redes productivas periurbanas y comercialización: En el plano comunitario, que articula cooperativas, viveros y ferias locales, la creciente presión e invasión inmobiliaria amenaza con fragmentar los cultivos y los corredores ecológicos. Esto se agrava ante la falta de capacidad de control tanto a nivel municipal como provincial.
- Sistemas ecológicos y bosque nativo: A escala regional, el avance del desmonte y la fragmentación del territorio reducen los hábitats nativos y afectan severamente la infiltración de escorrentías de agua. Esta degradación ambiental incrementa los riesgos ante eventos climáticos severos y fomenta el desarraigo de las poblaciones rurales.
Frente a esta situación, Dasanno destacó que la respuesta de las comunidades pasa por organizarse, visibilizar el trabajo en el territorio, fortalecer las redes locales de producción y demandar dirigentes políticos formados en soberanía territorial para defender los bienes comunes. Por ello, la convocatoria a marchar el 15 de octubre se plantea no solo como una manifestación patriótica, sino como la defensa activa de un estilo de vida y de los recursos comunitarios.
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